Que de qué echamos mano los actores para la construcción de nuestros personajes? Bueno, en buena medida y justa y única: de lo que somos. Con placer descubro y re-descubro a mi personaje en cada corrida, desde que leímos la obra me gustó, en el trabajo de mesa me encantó y con el arduo camino de montaje me he enamorado de ella. Es una mujer exquisita, llena de matices y de contrariedades: culta y bella, vanidosa y virtuosa, conflictiva, complicada, le encanta dificultarse la vida y las cosas; un personaje audaz y novedoso para la época y para la obra calderioniana misma y, para este tiempo, todo un reto para que el espectador se identifique con ella y con su conflicto; es, en fin, un deleite poder interpretar a esta dama joven tan distinta a otras damas del Siglo de oro que he tenido oportunidad de encarnar en escena.
Y como los actores somos nuestra propia herramienta de trabajo, yo, esta tarde, les comparto, lectores amigos y amantes de la Teatromancia un poema que me gustó y del que algunas frases he tomado para encarar la vida, mi vida que incluye, por supuesto, mi profesión. Comparto, pues, un pedazo de mí para ustedes...
INVICTUS
William Ernest Henley
Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada