sábado 16 de enero de 2010

Bajé de la Sierra, gorda

Aló, amigos de la Teatromancia:

De vuelta tras esta larga pausa, agradecemos seguir contando con ustedes como nuestros lectores y que sigan aguardando con paciencia el tan esperado estreno.

Les cuento que el pasado 31 de enero tuve el privilegio de ir a Xichú, un pueblito ubicado ne medio de la Sierra Gorda, donde cada fin de año se celebran las tradicionales ¨Topadas¨, una fiesta donde al son del huapango arribeño se enfrentan durante toda la noche y toda la madrugada (de 10:00pm a 10:00am) verseros de la región y, bueno, demás de decir que la gente que nos recibió nos trató de manera maravillosa, dada su generosidad, su apertura, por su modo de compartir su visión del mundo y su estilo de vida, otra de las grandes bondades de esta experiencia fue, como en buena parte de nuestras provicnias, la comida. Y yo que me hallo en una etapa de extralimitación, pues no me permití medirme en mis encuentros gastronómicos, así que le entré a todo e inevitablemente baje de la Sierra, gorda...

Esta larga pausa y este pasado puente vacacional que siempre permite las citadas licencias gastronómicas, nos pasó la factura, y el lunes tras la prueba de vestuario, comporbamos que nuestras carnes ya no eran las mismas que hace algunos meses, así que sin más ni más, hube de ponerme a dieta, porque en pocas, muy pocas semanas, se viene nuestro estreno y a mí me tiene que cerrar el vestido, mínimamente para que se vea con forma humana, no pedimos más, sólo que el vestido parezca que lo porta una dama noble del siglo XVI. A bajar los cuatro (o serán cinco?) kilitos de más...

Ahora daremos los toques finales a la escenografía y alistaremos detalles con miras mostrarles el fruto de tanto tanto tiempo y esfuerzo...

1 comentarios:

Yamil dijo...

No eres la única con kilitos de más... Ya mañana vuelvo a la dieta.

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