viernes 18 de diciembre de 2009

Balance...

LO BUENO...

Elenco: ya está listo; Zohar contactó a la otra dama joven que faltaba; ya se integró a la obra como "actriz invitada" (resultó un extraordinario elemento humano): cumplimos!

Escenografía: ya está lista; Zohar hizo el contacto; Iván le dio seguimiento (resultó muy profesional y muy pro); nos la entregaron el ensayo pasado, sólo faltan por ajustar algunos detalles: cumplimos!

Coreografía: ya está lista; Zohar hizo el contacto; el coreógrafo ya la montó (resultó un excelente coreógrafo, bueno, hasta logró que todos nos moviéramos con gracia --con la gracia de un hipopótamo, pero gracia--): cumplimos!
Personaje: lo logró desde un primer momento, con disciplina y constancia; desde el inicio dominó la memoria de la jornada trabajada; estudia seguidamente; propone y prueba en los ensayos; juega con él, matiza, descubre, se sorpende; invita a los otros y se retroalimenta de ellos; falta hacerle algunos ajustes pero, en esencia, lo tiene: cumplimos!

LO MALO...

El teatro: Zohar debía conseguirlo (nunca lo hizo); Etienne logró hacer el contacto tras un trabajo arduo de investigación; Zohar tan sólo debía darle seguimiento a la burocracia del seguro social (no le gustan esos menesteres y tiene muy poco talento para emprenderlos); el encargado de los teatros ya se molestó por una misiva que fue enviada vía electrónica; no están aseguradas las fechas hasta la última semana de diciembre; ella ha intentado darle seguimiento y presionar para que el espacio quede asegurado... no ha tenido suerte: incumplimos!!!

Prioridad del proyecto: ha descuidado sobremanera la Teatromancia, no le ha dado prioridad y se ha enfocado en sacar adelante el trabajo de otras compañías a las que les dedica la mayor parte de su tiempo, en parte porque éstas le dan de comer, en parte porque se dejó desmotivar por una sensación de estancamiento, en parte por su cisma personal, pero, como le dice el director al calor del coñac: "a la compañía le vale madres lo que te esté pasando a nivel personal, no has dado resultados en lo que te tocaba hacer", así que en ese aspecto: hemos venido incumpliendo!!!

martes 15 de diciembre de 2009

Chan cha cha chaaaaaa.

Pues contrapronóstico los másculos teatromancios se mueven un poco, al menos un poco. El domingo en ensayo extraordinario, Helmar el magnífico, pese a tener recién paridad mujer fue a realizar el milagro de poner a bailar a la compañía. Claro es que, claro, al  flamante director  se lo ocurren las cosas y luego ya será trabajo del resto resolverlas. Así ocurrió cuando, no sabiendo bien a bien cómo hacer que unos muebles desaparecieran de un lado y aparecieran del otro, conminé ingenuamente, a la Teatromancia para que danzando un cálido minuet realizara el milagro. Primero sucedió que Zohar puso, como es costumbre, el grito en el cielo y consiguió que un bailarín de escuela y harto talento sirviera de intermediario entre la tarea y los actores. Así fue como apareció Helmar el magnífico. Luego sucedió también que Emiliano hizo evidente mi ignorancia y por no sé qué estéticas e historiográficas razones, me conminó a reculear y en lugar de cálido minuet propuso un redondo rondó.

El caso es que el domingo fue día de danzas y contorsiones. Y si ustedes vieran que hermosos se veían los diestros actores de esta compañía haciendo giros y piruetas, por Dios que pedían estreno para mañana.

sábado 12 de diciembre de 2009

Vita brevis

Los andares de los teatromancios continúan acercándose peligrosamente a la fecha del estreno. El fin de año vuela como halcón peregrino y lo que hacía unos meses atrás parecía un futuro aún remoto, ahora se ve como un muro con el cual estamos a punto de estrellarnos. Y no lo digo porque las cosas anden muy mal o estemos al borde del colapso creativo o porque un cisma escénico se extienda sobre nosotros sin que alguna reforma contenedora surja simultáneamente de nuestra matriz gestadora (finísimo chiste histórico: ¿lo notaron?) (si no, qué pésimo sentido del humor). No, lo digo porque en estas fechas es obligado notar con nostalgia que el hilo de nuestras vidas se devana con vertiginosa celeridad sin que, habitualmente, nos percatemos de ello, y porque se hace conveniente, tras tan sesuda reflexión, exhortar a los lectores a que mantengan una conciencia alerta sobre este tópico literario musical de la vita brevis (¿ya leyeron la novela homónima de Jostein Gaarder? Está re buena, se las recomiendo) y se pongan a cometer cuanto pecado disfrutable esté a su alcance y cuánta memorable locura les sea dado imaginar (me pongo a disposición de las chicas guapas del ciberespacio pa lo que se les ofrezca, tanto en planeación como en ejecución). Estense, pues, al pendiente de nuestras noticias para que el próximo año celebremos juntos seguir vivos, y haciendo teatro y viendo teatro y alimentando amistades y buscándole sentido a este trance tremendo de existir. Adiós muchachos, compañeros de mi vida…

REESTUCTURANDO...

Ah, qué dijeron los Teatrorancios: encima de todo, la vamos a multar... pues no, sí escribo, sí estoy aquí, sí sigo en esta aventura, pese a todo.

Reestructurando: mudanza, depuración de cosas (de muchas cosas), estreno de pastorela, ensayos, monólogos de la vagina, coreografía dominguera, desayunar-comer-cenar en una sola emisión (hasta que haya parrilla y refri), reajuste de tiempos, dedinámicas, de espacios... mmmm.... Maestro, qué trajín. Sí, os he abandonado un poco compas (ya son mis amigos?), sólo pido tregua estas semanas, me estoy reacomodando a y en la vida, necesito un respiro, un momento, un espacio para mí, antes de recomenzar y concluir la primera aventura de la Teatromancia.

Yo, por lo pronto, les hago una atenta invitación:
Pastorela Costumbre que fue nacida de otra que fuera prohibida, a las 5:30, $80

sábado 12
domingo 13
jueves 17
viernes 18
sábado 19
domingo 20

En Guerrero 7, col. El Carmen, Coyoacán, entre Malitzin y Xicotencatl, justo enfrente del Jarocho de Av. México. A los lectores y fans de la Teatromancia les aplicamos el 50% descuento, sólo avísenme cuándo le caen.

Nos encontramos pronto...

martes 8 de diciembre de 2009

Reporte

La obra ha sido trazada en su totalidad. Sólo falta la coreografía de este fin de semana venidero. Actos primero y segundo se han pulido ya y corrido eficientemente. A veces, hasta artísticamente. Claro, excepto Iván. Nomás pa que no se queje aquí de tener que trabajar conmigo. Que cuando le dicen "naco" hace berrinche como por una hora. El acto tercero necesita afianzarse, correrse, pulirse tal vez. En lo personal, me gustó el marcaje del final. Está bonito. A pesar del director, me parece muy de los Siglos de Oro.
Toda la escenografía está o terminada (como la ventana) o en elaboración (como el mentado sillón y la pared), igual que el vestuario y la utilería. Creo que el sentido Sansomonoviano de casa de abuelitos que Etienne busca se logrará bien.
La música aparentemente se está fijando. El "minuet" ya es un hecho.
El siguiente paso es carteles, y Etienne ya va avanzado.
Sobre la actuación, yo me siento más cómodo. Respondo más a estímulos y menos a la caricatura que había hecho de mi pobre personaje y de la cual ya me ando librando. Espero que no se desdibuje. Me cae bien mi personaje, aunque no es el más inteligente. Es increible que un tipo tan delicado como Juan sea también en el fondo un macho. Eso sí, se lleva su leccioncilla.
A mis compañeros los veo cada vez mejor. Como que han agarrado vuelo... vida, diría yo. Hay ensayos, momentos, en que se me cae el ánimo porque algunos nos dejamos llevar por la dispersión, pero no es lo común. La verdad, los ensayos más recientes han estado chidos. Eso sí, el problema ha sido juntarnos a todos. Creo que sólo nos quedan dos ensayos con todos este año... Supongo que enero va a estar violentito. Veremos. ¡Ya quiero estrenar!

sábado 5 de diciembre de 2009

Discovery y Coco Chanel

Este sábado montaremos la coreografía de un pequeño momento mágico musical que habrá en la obra. ¿Se imaginan? Será una versión remasterizada entre Fantasía y Odisea del espacio 2010. Una suerte de puesta en escena que estará a caballo entre una migración de Ñus (o como se escriba el nombre de esas criaturas antilopescas) (antilospescas de antílope no de no querer a Don Lope de Vega) del Discovery Chanel y un desfile frustrado de modas de Coco Chanel. Por si algo nos faltara para estar siempre al borde del ridículo, o de plano dentro de él, mostraremos nuestros dotes dancísticos frente a ustedes. Yo, por ejemplo, tendré que fingir gracilidad al momento de desplazar mi tonelaje pintando piruetas y garigoleos con mis delicadas extremidades: ni un hipopótamo en celo lucirá más natural ni más dueño de la embarazosa situación, os lo prometo. Yamil tendrá que disfrazar que más de la mitad de su masa corporal está acumulada en su trasero y habrá de componer posiciones aéreas que le permitan hacer contrapesos y le impidan rodar por ahí como un globo con semillas. Zohar habrá de conjurar a los dioses del calzado para que su proverbial destreza con los tacones no concluya en asesinato imprudencial de público de primera fila e Iván, que jugó canicas de chiquito, deberá procurar, por lo menos durante 5 minutos, que no se note que cuando va a los hospitales todavía lo quieren vacunar contra la poliomelitis. Ah, pero si de algo, estimado público, deben estar agradecidos de antemano en este proceso, es que Etienne sea el director… De haber tenido que participar en este chisme…¿ya para qué les cuento?

viernes 4 de diciembre de 2009

Del encuentro...

Qué buenos ensayos, también, aquéllos en los que no se ensaya; aquéllos en los que hay cabida para el encuentro humano. Tuvimos una riquísima charla el jueves por la noche, cuatro de los miembros fundadores, porque uno andaba (todavía anda) medio perdido.


Y entendí y comprendí y valoré, más todavía, a uno de mis compas teatromancios (de mis cuasi-amigos) por la manera en que se para frente al mundo y dice "ésta es mi historia y éste soy yo". Hubo lugar para el whisky, para el encuentro humano, cálido, libre, transparente, sin poses (pese a ser Yamil quien nos contaba su historia), sin falsas pretensiones, sin máscaras, sencillamente siendo lo que somos frente a los otros. Qué bienestar habernos topado, qué bien conocer a profundidad a los que comparten el escenario contigo, cuánto se aprende de esas noches... para la vida, para el teatro.


Será que estoy más sensible que de costumbre... será que hay crisis... será que me voy... que me mudo... que me cambio de modus vivendi de un día para otro... será que estoy aterrada y me es más fácil reconocerme en el otro... será que soy actriz y me duele, en estos días, hasta el aire que respiro... será que ya quiero, ya quiero que nos vean en escena con nuestro primer trabajo...

jueves 3 de diciembre de 2009

Me lele

¿Han sentido que les pasa un camión por encima? Y no un camión cualquiera, sino uno que transporta a Carstens y a Paquita la del barrio, viniendo de regreso de un bufé (buffete pa´los francófilos). Así mero me siento. Y aunque sé que el encargado de las lagrimitas en esta página es Juanito; porque vive hasta la Villa, y tiene mucho que calificar y su mami no le plancha y en la cafetería del trabajo sólo venden sushi y no la carne cruda de la cual gusta su apetito de cavernícola y etc. etc.... Total, aunque no sea mi parte en esta solemne página, me quejaré amargamente, ante la internet, de mis dolores.
Y es que échenle oclayo: estreno de la pastorela el lunes, la cual sólo fue ensayada de manera efectiva un mes, pues nos dimos a otros montajes antes. Eso implica hacer escenografía, vestuario y utilería. Todo por culpa de zonzo del dramaturgo que se le ocurren muchas chorradas, como el vestir a los diablos de griegos... Lo malo que ni a quien reclamarle, pues dramaturgo y director son en este caso la misma persona. Un ejemplo claro de acto fallido freudiano. Al dramaturgo no le importa al momento de escribir pedir cosas y cosas, a pesar de que será él mismo quien habrá de conseguirlas después.
Luego... suplir durante semana y media clases de Lengua y Literatura. Para adornar, tocaba el tema de generación del 98 y el modernismo. Pa´ su mecha Marimar... un domingo completo estudiando y recordando oscuros términos olvidados en mi otrora juvenil mente. Y dar 19 horas más de clase. Y como yo les doy teatro a los pubertos, pero no a los grupos completos dado que unos toman música, más difícil. ¿Cómo regañas a un chamaco del cual no sabes el apelativo? Pues ni modo, regañas al de junto, que si conoces, y le agregas "...y compañía. Se callan los dos". Y cosa peor, ¡estos chamacos no saben lo que es un serventesio! Por dios, yo lo sabía desde... que me acordé cuando me lo dijo la RAE. ¡Chamacos ignaros!
¿Algo más...? Claro, ¿por qué no me enfermo de la garganta? Cosa harto divertida, dar clases jugando a la mímica. O sacando gallos a diestra y siniestra a la hora de pasar lista o de gritar a los chamacos. Al fin ellos dejan pasar esas minucias.... siempre comprensivos con el profesor.
¿Otra cosilla? Pues la que nos ocupa. Los ensayos y múltiples encargos de la teatromancia. Que Zohar no sabe lo que es mandar un fax (supongo que la fobia a la tecnología es contagioso), que Yamil manda las telas a casa de su papá, en lugar de a la suya (o la mía, o de Etienne, o de alguien que pertenezca a la compañía), que Etienne pide para ayer la utilería completa porque su "visión artística" necesita visualizar (¿?), que se comen mis papas en el ensayo (sin tomar en cuenta que eran las 4:30 y no había comido, sniff, sniff), que Zohar tomó mi vaso y se empinó la mitad de mi whiskey en el ensay... ¡¡¡Ya sé porqué me enfermé!!! Doy gracias a Dios que no me dio parvovirus también.
Total, todo esta perorata es para decirles, queridos lectores, que nos estamos rifando el físico (¿alguien quiere boletos para sacarse a Mayén?). A pesar de vivir en esta ciudad donde irle a dejar el dinero del anticipo a un mueblero nos puede tomar toda la mañana, a pesar de que lleguemos con pintura de una escenografia en las manos para empezar a mancharnos con otra, a pesar de tener que trabajar con Yamil (¿necesito más explicaciones?), a pesar de que Etienne cree que el día tiene 26 horas y que no gusto de dormir de vez en cuando... a pesar de eso y más, seguimos trabajando para que ustedes disfruten una puesta que valga la pena.
Agenda para estos días: dar el dinero a Julia para que se inicie el sillón (que no consiguió Juanito, ¿ya lo había mencionado?), mañana a las nueve Yamil entrega la tela a Bety (no citaré nada de Yamil "va a dar telas", ni que las compró con Alfonso, ni que le gusta la tela de Juir... ni nada, pues soy un caballero y Yamil una dama, digo, también un caballero muy machito), yo hago medidas faltantes que necesita Oswaldo para hacer nuestro mueble, consigo presupuesto para el piso (que habíamos olvidado). Ah, y conseguir bugambilia y ajo para una infusión. A ver si recupero mi moscatélica voz.

miércoles 2 de diciembre de 2009

El universo

Diseñar una puesta en escena es también crear un universo con sus propias leyes y su propia estética. El drama del Siglo de Oro se compone de obras que se construyeron, desde su origen, para ser representadas con lo que se tuviera a la mano: obras en las que protagoniza la historia y el lenguaje. El reto para un humilde director de escena del siglo XXI es contar el cuento que se ha contado durante cuatrocientos años, y aún así, ser capaz de añadirle algo nuevo. Me obsesiona, desde que estaba en la facultad, el diseño del mundo que rodea a los personajes. ¿Cómo decoran sus casas? ¿Por qué se visten como lo hacen?
El realismo histórico me parece un territorio propio del cine. Nunca he disfrutado del teatro que pretende reconstruir mundos que ya pasaron, prefiero las apuestas por los mundos que podrían pasar.  Con todo, incluso el cine tiene grandes ejemplos de realidades construidas a partir no de lo que fue sino de lo que es posible. Me vienen a la mente el Titus de Julie Taymor o Dogville de Lars von Trier. El problema estético a resolver es dicho. Que el mundo creado pueda ocurrir.
Para "No hay burlas con el amor" exploramos hasta la saciedad el arte barroco para encontrar en él aquellos elementos que son esenciales a una sociedad de capa y espada. Pero yo no quería ni capas ni espadas. En la búsqueda frenética de referentes visuales apareció Samsonov y con él una beta interesante. Mis compañeros de escuela llamaban al fenómeno "atemporalidad". El objetivo fue entonces construir una puesta en escena en la que los elementos no pudieran ser clasificados en ningún período preciso, sin embargo, que supieran a viejo.  Que se parecieran, les decía yo entonces a los teatromancios, a lo que encontrarías en la casa de tu abuela. Habiendo, precisamente, enterrado a la mía el pasado fin de semana, encuentro que cada vez más viene al caso la estética que construimos: Don Alonso con un paraguas, Don Juan con una pipa de Gouda, todos los personajes, en fin, con aquellos objetos que para mí  son caros porque desde siempre me han hecho pensar en historias (relojes, plumas, abanicos, sombreros), artículos que en mis exploraciones por la casa de mis abuelos me daban razones para jugar a hacerle al teatro, para empezar, de niño a inventar apuestas en escena armado, como los actores del XVII de aquello que estuviera a la mano. ¿Será que me va a salir como yo espero? ¿Será que se va a ver como yo quiero? ¿Será que el espectador querrá al ver nuestra obra entrar en el universo y sentarse a escuchar como los tetromancios le contamos un cuento?