martes 29 de septiembre de 2009

El departamento de producción informa III

Entregada la mampara de ventana, y ya tuvo su debut. Claro, empezaron los problemas, que si está muy pesada para las niñas, que si quieren ruedas. El caso es que esa modificación afectaría el diseño, tanto en altura original como en la pérdida de estabilidad. Yo creo que si el enclenque... digo, que si el maestro Yamil la puede cargar, cualquiera puede. En fin, ando viendo. Sin embargo por ahora parece funcionar y creo que se ve bien, aun antes de texturizar. Dejo unas primicias para que el respetable juzgue. Aprovecho para agradecer a los modelos, especialmente a Yamil por su varonil interpretación de don Juan.





Ivan

Don Juan no se enamora

Ciertamente: a partir del Don Juan del Burlador de Sevilla atribuido a Tirso de Molina, la figura de Don Juan es culturalmente la del "burlador", o sea, la del hombre que se echa a las mujeres al plato y las abandona. La del hombre que no se enamora, pero sabe enamorar. Quiero aclarar por acá que el Don Juan de No hay burlas con el amor NO entra en esta tradición: Don Juan es simplemente un nombre común entre los galanes de las comedias de capa y espada, como Don Mendo o Don García o muchos otros. No escribamos aquí el libro de los dones. Mi Don Juan, el que actúo, sí que se enamora. No es muy listo, eso sí. Es un celoso, pero no a la Othello. Es un celoso de comedia. Y sí, es "bachiller y chocarrero", o sea estudiante y juguetón. ¡Oh, Musas, qué haré! ¡Si yo nunca he sido ni un Don Juan, ni bachiller (siempre fui viejito), ni chocarrero (más que en las pesadillas de mis alumnos que van reprobando), ni galán (en el sentido actual)! Habrá que explotar lo celoso y lo enamorado.
Me preguntan por ahí, ¿qué ves en el futuro de tu personaje? Evidentemente, conozco el final de la obra, así que eso no vale. Veo que se le quita un poco lo caricaturezco pero conserva el ritmo, que se relaciona cada vez mejor con los demás personajes. Que se cree todas las historias que se inventa y que vive intensamente su amor y sus travesuras. En pocas palabras, veo un personaje que al principio se me resisitía y que ahora me gusta, me divierte. Ojalá los demás la pasen tan bien viendo la obra como nosotros la pasaremos actuándola.

Yamil

Nuestro rostro virtual se ha maquillado.

Esperaba que Iván se luciera subiendo la foto en la que Juan salta por la ventana. Si quedó como yo creo, está padrísima. De cualquier manera, como aún no lo hace tengo que entretener al respetable con las novedades de la semana. Habrán ustedes notado el nuevo diseño de nuestra página importado directamente desde http://btemplates.com/ . A esa encantadora plantilla hubo que pasarse un buen fin de semana haciendo las adecuaciones pertinetes, y podrán observar que todavía no está completo. Pero nos importaba mucho que, ahora que el final del proceso se ve cerca, la página no sólo sirviera para mantener a nuestros amigos al tanto de las penurias de la Teatromancia, sino que también sirviera para iniciar a los no iniciados. Así es como ahora tenemos: la sección de Reparto, Contacto y  pestañas  específicas que expliquen los propósitos de nuestra puesta en escena y las características de nuestra obra. Ahora, cuando llegue un nuevo viajero a los territorios de éste nuestro pago, podrá enterarse pronto de qué va la cosa sin necesidad de leer toda la crónica de un estreno anunciado. Espero que les guste el nuevo juguete, y esperamos, también ansiosos, sus comentarios ansiosos.
Etienne

sábado 26 de septiembre de 2009

Las bilis del capitán...

En Teatromancia los vientos soplan de nuevo. La calma chicha que nos tuvo algunos meses varados en un altamar peligrosamente inmóvil empieza a quedar atrás y las velas se tensan hacia dirección deseada. No sólo la mayoría de los personajes comienzan a adquirir mejor consistencia dramática y la producción ya da signos vitales; también el grupo se siente más entonado y dispuesto y hay señales de que la conclusión del tercer acto no está tan lejana. Incluso a nuestro Noé Fajardín lo insuflan nuevos bríos y no sólo da golpes de timón para aprovechar las corrientes propicias, sino que resopla ansioso cuando algún imprevisto, descuido o irresponsabilidad aquieta los aires, desacelerando el ritmo de nuestra nao. Por ejemplo, a mí, el otro día, me echó ojos de pistola tepiteña por llegar tarde al ensayo del jueves por andar resolviendo problemas de trabajo en la escuela de enfrente de su casa. Tenía cara de Erinia desvelada y vengativa (él, no la escuela) y bufaba a mis espaladas mientras me espetaba que si “México nunca salía de su sórdido rezago cultural” sería por mi culpa cristiana. Y eso que en la escena que estaban ensayando yo nada más decía como tres líneas. Bueno, me gustó la actitud de urgencia y aplomo con la que me demandó compromiso. Esperemos, eso sí, que a nuestro capitán no le vaya a pasar lo que a Colón, que de puros corajes se murió sin paladear las glorias que merecía por descomunales esfuerzos. Imagínense: nosotros multipremiados en el mundo por tan excelso montaje, arrastrando multitudes a los teatros y gozando de las mieles del éxito, y Fajardín esperando un trasplante de órgano para poder procesar las bilis del oficio…

viernes 25 de septiembre de 2009

El maestro grave

Montes hace las veces de nuestro “viejo grave” y es, a mis ojos, un hombre… peculiar. Al principio me costaba leerlo, no veía un compromiso real de su parte con la Teatromancia y le sentía ajeno, disperso, poco entregado y poco involucrado con la causa. Al paso de los ensayos y del tiempo, descubro en él a un compañero sumamente resuelto, si sus acciones tuvieran un lema este sería “hay que hacer las cosas y hay que hacerlas en el momento”; el suyo es el arte de lo acomedido, del ofrecimiento, de ser siempre servicial y de asegurar que él conoce en tal o cual lado a un amigo que nos puede ayudar y sacar de apuros; Montes siempre tiene un contacto, una palanca, un conocido (desgraciadamente, hasta el momento, a todos esos “amigos” ya los despidieron, ya no tienen ese celular, ya no viven en México, ya no hacen teatro o ya están muertos) y, pues, no nos han podido ayudar mucho que digamos pero, vaya, lo que cuenta es la actitud, y la de Montes me agrada por ello. Tiene fuerza y energía en escena, y una ronca y estentórea voz que, digamos, sí le da gravedad al asunto.

El departamento de producción informa II

¡¡¡Ya llegó, ya está aquí, el que va a ching...!!! No, no, perdón, no es hora de las invectivas al PRI... Aunque, claro que se las merecen. Mira que hacer su viaducto bicentenario hechizo (en el sentido que da la RAE: "4. adj. El Salv. y Méx. Dicho de un producto: Hecho a mano. 5. adj. ant. Contrahecho, falseado o imitado." No crea el lector distraído que me causa embeleso), dárselo a operar a una constructora extranjera y cobrar a los ciudadanos un peso por kilómetro en una obra que debería hacerse con los muchos impuestos que cobran, entre otras cosas, por tener auto. Pero ¿qué se puede esperar de Peña Nieto y los esbirros del grupo Atraco-mucho, digo, Atlacomulco?
Pero como dije, ese no era el tema. Es uno más jubiloso para la teatromancia. Ha llegado y ya está aquí nuestra mampara-ventana. El primer artilugio de nuestra escenografía. El día de hoy, a las 11 de la mañana, el buen Bernardo (colaborador del padre de Yamil) nos hizo el favor de recogerla en la carpintería del maestro Iniesta, mi carpintero de confianza, y de llevarla hasta nuestra base de operaciones.
Revisado que fuera firme, el maestro me indicó que los barrotes fueron pegados y clavados. La cargó mi hercúlea estructura muscular y la movió sin esfuerzo. Supongo que los enclenques del grupo podrán moverla sin dificultad. Su base blanca permitirá la texturización. Total, todo parece ir viento en popa. En las siguientes entregas mostraré paso a paso su transformación en el objeto dramático que vestirá nuestra puesta.
Como breve adelanto muestro una fotillo (mal tomada porque en la mañana mi cámara dio por esconderse, y luego cuando empezaba a tomar imágenes con mi celular llegó Bernardo, por lo que se me fue el santo al cielo. Pero una idea tendrán.) Saludos varios, "besitos para el perro y patadas para aquel" como dijera don Chava Flores.


miércoles 23 de septiembre de 2009

Hoy

Hoy terminamos de entonar una escena del acto tercero Iván, Juanito y yo, con la dirección del Fajardo. Pasamos por dulces a la tiendita, preparamos las palomitas en el micro y nos echamos uno de esos ensayos padres, concentrados, sin pausas, sin interrupciones y con muchas ganancias. Es una escena padre porque es algo así como el paralelo bizarro de la primera, y entonces cuesta un poco establecer el paralelismo, cambiar diametralmente nuestras actitudes, ser creíbles y además darle gusto a nuestro exigente director. Pero al final comentó, de manera extensa, lo siguiente. Espero no les canse la cita. Dijo: "Me gusta." Y creo que eso bastó para hacernos felices. Ivàn estuvo abriendo bastante campo para los tonos y de su personaje, mientras Juanito y yo nos avocábamos a la dinámica acción-reacción. Chido.
Mañana se nos sumarán otros actores, supongo yo que en el mismo esfuerzo del 3er acto.
El viernes recogeremos la ventana.
Como que este barco quiere zarpar...

Me equivoqué

Justo cuando creía que, viento en popa, comenzaríamos a navegar a toda vela por el tercer acto Caí en cuenta que en segundo había metido la pata. Algo en el trazo no me convencía, y terminé de terapearme para aceptar que, en esto de la intuición, si algo no te late hay que cambiarlo. Me senté con mis crayones en una mano y el libreto en la otra. Repasé todo lo que sé (dos cosas) sobre escenología y convenciones escénicas del Siglo de Oro, me debatí entre las motivaciones de los personajes y, al tiempo que a Liliana tardaban horas en hacerle un manicure y retocarle el tinte, me puse a trabajar en otro trazo para la segunda mitad del segundo acto.
Cuando llegué al ensayo con la nueva ruta en mano, contra pronóstico, los marinores no se amotinaron. "Para eso sirven los ensayos" decían y tranquilizaban mi temor de que, ahora sí, tendría que caminar por la plancha y ser comida de tiburones del destino. La agravante estaba en que al flamante director se le ocurrió por divina iluminación isabelina convertir la decorativa mampara de atrás en un dispositivo escénico tipo Discovery Space (¿se llama así, Yamil?) que nada tiene que ver con el Discovery Channel, pero que resuelve bien el equívoco en donde Alonso y Moncatel se esconden de Don Pedro. Ahora espero no estar vendiendo trama, y si la vendo, espero venderla cara.
Yo, muy bien con el nuevo juguete. Los actores, conformes. Iván está que me asesina en silencio, porque a ver dónde se halla un artesano baratero que se lo construya y encima le arregle el problema del transporte. 

sábado 19 de septiembre de 2009

Nueva energía

La última reunión de consejo de Teatromancia acordó:
1) Que los organizadores de área (producción, RP, administración) distribuirían el trabajo entre los participantes por medio de micro-objetivos para avanzar más rápido “antes de que el montaje nos alcance.”
2) Que procederemos a la elaboración de vestuario.
3) Que a partir de lo que ocurra en avances en el punto anterior revitalizaremos el blog con hartas y re-bonitas cosas que reportar.
4) Que hoy se correrá lo que llevamos y pronto se re-planteará el trazo de la última escena del primer acto para mayor satisfacción del apreciable público.
5) Que ya no se cancelarán ensayos en vista de que la cuesta final está ruda.
6) Que el calendario de ensayos lo seguiré llevando yo para que el contacto sea, en lo posible, rápido y expedito como patrulla del DF.
Esta semana recogeremos además nuestra famosa ventana: el primer macro-elemento terminado de la escenografía… ¡chido! Y yo y Juan Carlos entramos en la danza de los trámites para conseguir espacio.
Deséennos suerte en el ensayo de hoy. Me intimida un poco, pero me emociona estar viendo versiones terminadas de las cosas.

viernes 18 de septiembre de 2009

Con el río fuera de madre 2

Sigue lloviendo sobre mojado. El valle de México extraña ser lago en la región más pestilente del aire. El arca de la que hablaba juancarlado seguía su vida a flote, y en amaneciendo el siguiente día continuó su deleitoso relato. Surcando en los alrededores de las remotas tierras del norte, el Noé tenochca Fajardín diviso que una pareja se defendía de las aguas en la copa de un árbol arraigado a alguno de los montes en donde la leyenda afirmaba que una virgen guadalupana se había aparecido a un extraviado. Reparó alarmado que la deriva lo había transportado imperceptiblemente a los confines del reino. De hecho, nunca antes había divisado cuán hermosas maravillas, ahora inundadas, podían esconderse en aquellos parajes para él advenedizos. De cualquier modo, decidió emprender la retirada hacia sureños lares, no sin antes embarcar a la talentosísima y casta dupla de seres industriosos. Todo cambió desde aquel día: lo que parecía una empresa destinada a la infamia, de pronto se perfiló como una posibilidad de redención. Entendió su propósito: las abominaciones que hasta ahora lo habían acompañado en su desesperado periplo, que no sabían hacer nada excepto comer, fumar y beber (y saciar las pulsiones de su entraña con los peluches abordo) eran un infausto preludio, una vaga prefiguración de lo que acababa de encontrar: seres que cocinaban, limpiaban, resistían travesías, se ejercitaban, sabía calafatear, preparar betunes, reparar los velámenes y leer cartas de marear. Su malestar de rabino de Praga amainó. Antes de que las lluvias también lo hicieran todavía tuvo tiempo de sumar a otros dos integrantes a la tripulación: uno venía de los Montes y padecía de alucinaciones. Creía tener grandes amigos en todas partes que en realidad habían sido criaturas de poca monta o estaban muertos. La otra era una musa ligera: en noches de embriaguez rememoraba las glorias de sus días de vino, rosas y cabaret. Solía clausurar sus partidas de nostalgia derramando oscuramente una lágrima cuando recordaba cómo a ella y sus amigas se las llevaba la Julia por faltas a la moral. Eran otros tiempos, decía. Luego vomitaba por la proa de la nao. ¿Quieren saber cómo acabaron estos argunautas tropicales? Espérense al estreno.

El departamento de producción informa

Resulta que yo tenía razón, las zapaterías no venden sillones. Y eso que en algún momento llegó a parecer buena idea. Ahora buscaremos que lo haga un tapicero de confianza. O, como sugirió Francia, que nos lo haga uno de los señores que hacen salas y las llevan vendiendo en camioncitos.
La ventana ha sido mandada a hacer (que pesadilla gramatical-semántica acabo de teclear, ¿mandé a la ventana a hacerse a sí misma? Que algún lingüista me explique por favor, quien sea menos Juan Carlos, porque quiero poder entenderlo). La ventana se pidió con nuevas medidas, porque el estimado director no le puso las mismas a su dibujín; yo lo hice y no le gustó (¡ah, como chi... como no!). Así que las hice de nuevo, más delgado el marco, lo que provocó que ya no se hiciera en bastidor, sino en tablón. El problema que podría sobrevenirse es que pese mucho y sea difícil moverla, pues los actores harán las veces de factótum en la puesta. Se pidió con una base blanca de praimer para posteriormente texturizar con la loquera... digo, con el artístico diseño que ideó el director. La otra cosa es que como el director no acostumbra ir a ver a los artesanos, sino que manda a su hombre de confianza, es necesario que tome decisiones artístico-prácticas en el momento, que a lo mejor a la hora de la hora no le gustan a don Fajitas.
Esperaba que la ventana fuera entregada el día jueves, sin embargo al comunicarme a la prestigiosa carpintería se me informó que el maestro David tuvo una emergencia y salió con rumbo a la ciudad de Monterrey. Espero que su salida no haya sido a Las Vegas a jugarse el dinero del anticipo. Me pidió su hermano me comunicara con ellos el lunes, día en que esperan que regrese.
Por otro lado estoy pensando como cara... mbas hago una férula simulada para que Juan Carlos quede cojo... me lo estoy pensando. Tal vez pueda ser de yeso real, luego la cortamos y le ponemos velcro para hacerla quitapón. Pero tal vez las sacudidas y el sudor corrosivo de Rafael Acosta la deshaga. Podría ser de papel maché en dos mitades... Hay que pensarle.
Seguiremos informando.

Renovamos nuestros votos

La cosa sí va y va en serio, aunque de pronto en el camino nos hayamos perdido; ahí vamos retomando el rumbo y nuestra brújula nos ha convidado a ponernos alerta para no desviarnos más. Así que tras una junta formativa e informativa, yo resumo de qué va la Teatromancia…

Una conjunción de voluntades que persigue un objetivo común: hacer teatro.
Un voto de confianza por parte de nuestros actores invitados para alcanzar dicho objetivo común.
Un lugar para el teatro, sí, pero acompañado de tertulia, de bohemia, de chanza, porque también hay que pasarla bien, muy bien al hacerlo.
Un encuentro de personas procedentes de diversas escuelas de formación actoral que quieren volver al escenario y aportar en ello el aprendizaje adquirido en sus otras actividades (docencia, música, escritura, edición, acondicionamiento físico, administración, gestión cultural, proselitismo político, ventas, publicidad y mucho más) ¡Amalgama de talentos, señores!
Un espacio para el encuentro humano, profundo y trascendente, para el crecimiento personal y colectivo, para el engrandecimiento espiritual.

Una atmósfera laboral, pues, donde yo puedo comenzar a vislumbrar la palabra amigo y no recibir al eco por respuesta.

Ojalá el resultado, señores lectores, sea tan gozoso como ha sido para nosotros este proceso de lanzarse con todo al vacío a intentar la hazaña de hacer teatro en México, con nuestros propios medios y sólo porque nuestra voluntad y nuestra pasión son más grandes que cualquier otro inconveniente que estemos sorteando: crisis económica, aumento de impuestos, escasez de agua y de petróleo, traslados tormentosos en metro a los ensayos (ahora hasta baleados), divorcios anunciados e inconclusos, desempleo de las actrices, falsos aumentos de salario, torceduras de pie, descomposturas de electrodomésticos sofisticados, en fin, hasta apendicetomías y endoscopias por palillos atorados en el… hemos tenido que superar. La apuesta está hecha, se acerca la hora, ténganos paciencia, detrás de todo ya se asoma el aroma del manjar que para ustedes hemos estado cocinando.

viernes 11 de septiembre de 2009

Con el río fuera de madre. Primera parte.

Llueve sobre mojado y el arca de Teatromancia lucha por mantenerse a flote como casi todos los capitalinos. Nuestro Noé, entiéndase Etienne Fajardín, hizo las veces de salvavidas hace ya casi un año y se dispuso a rescatar parejas de especies con las cuales repoblar esta tierra convertida en albañal. Construyó, siguiendo las instrucciones de sus dioses adventicios, una embarcación de dimensiones apropiadas para el caso y lanzó la convocatoria a las criaturas despabiladas que desearan perpetuarse en el duro arte de vivir. Pasó un generoso morenazo vestido de chambelán y se trepó sin dilación. Etienne lo ayuntó con un hipo libanés que ya había entrevistado previamente mientras buscaba telas para acolchonar la nao. Proliferaos, les dijo. Al parecer lo intentaron durante varios meses pero la cruza fue insatisfactoria y el morenazo se dedicó desde entonces a realizar prácticas onanistas con unos peluches que también iban abordo. Dos tiernos especímenes con una vaga ascendencia marsupial a juzgar por sus hábitos alimenticios y sus prácticas recreativas en bosques caducifolios también se integraron a la expedición. Uno tocaba la flauta y con frecuencia aliviaba la tiricia que solía embargar al resto de la tripulación flotante. Sobre todo a la hija de Noé que resultó ser un “pato” aeróbico que sufría de accesos coléricos por el excesivo contacto que durante años mantuvo con esporas judaicas (todos sospechaban que entre Noé y su hija pesaba una sórdida sombra de incesto). El sonido taumatúrgico del cálamo aquietaba en algo esas orgías repentinas de espuma y baba que solían perturbar la tranquilidad acuosa del viaje y le producían colitis al hipo que de por sí era propenso. Pero Juancarlado presintió el arribo del aurora y suspendió su narración deliciosa para la noche siguiente con la promesa de embelesar los oídos del…

jueves 10 de septiembre de 2009

El otro muchachito nuestro

Creo que toda compañía debería tener su Emiliano: es el chico buena vibra del grupo, ovolacteoproctovegetariano (o una cosa parecida, el caso es que no come nada que haya tenido ojos cuando vivo), joven de andar liviano, de voz suave y queda, flacuchillo (pero bien formado, oh sí), de sonrisa franca y sincera.

Me encanta vibrar a este ser, siempre se le siente alegre y sereno, siempre ligero, siempre feliz. De buen talante; te regala a la menor provocación una linda sonrisa, cuando no carcajada, porque eso tiene, se sabe divertir y goza los ensayos (al menos eso parece) y se ríe sin tapujos cuando alguno de nosotros erramos, o bien, cuando nuestra interpretación le gusta le arrancamos la carcajada espontánea y aprobatoria del buen espectador.

Otra gran virtud es su atención en los “otros” cuando ensayamos, repite las líneas junto con el ejecutante y he de confesar que no pocas veces le salen mejor, mejor los matices, mejor los tonos, mejor las emociones y mejor las actitudes porque siempre está alerta, siempre a las vivas con lo que indica el director y cual si fuera su personaje, lo asimila y lo traduce en una repetición unísona con sus compañeros (sólo que él sí acatando las indicaciones, jaja). Además goza de la extraordinaria cualidad de ser músico (y hasta hace giras fronterizas con óperas y toda la cosa), así que posee un papel preponderante en la obra, nos la musicaliza y ¡en vivo!, “maestro” la organicidad del instante escénico a través de su flauta, ah, porque la toca y la toca muuuuuuuy bien.

Me gusta que le ha querido entrar a la Teatromancia sin reservas y sin condiciones, confiando en que algún día (Oh Alá) estrenará y anunciará sus prometidas jornadas y dará su función y mientras tanto, se divierte, aguarda paciente y sereno, lleno de luz, ¡porque eso es Emiliano!, un ser de luz y me gusta por eso, porque cuando se le abraza se siente algo bueno al hacerlo; sí, Emiliano es de esas personas que si abundaran, sin lugar a dudas, éste sería un mundo mejor. He dicho.

martes 8 de septiembre de 2009

Todos a bordo

Se sintió bien tener a la compañía completa este sábado. No hubo trazo, sólo texto, pero me hace sonreír por dentro ver a todos tan cómodos con sus papeles. Supongo que el tiempo que llevamos está siendo útil. También me imagino que los multipolémicos ensayos de marcha rapeada funcionaron. Me gusta ver a los actores atreverse, salir de su círculo de protección y lanzarse al ruedo a exponerse.
Yamil, cual espontáneo taurino, acaba de hacer un acto heróico por la nuestra compañía y por ello le estoy tremendamente agradecido. Primero decidió tomar la muleta y entrar al tercer tercio a colaborar con Zohar y Juan en la muy difícil faena de conseguir un teatro para exhibir nuestras "Burlas con el amor". Y el jueves, nominando la suerte como "Operación catálisis" se subió al caballo de rejoneo con un servidor y decidió ser él mismo quien organizara los horarios de ensayo de todos los actores para poder así sacar el máximo provecho de nuestras accidentadas semanas.
Resultado de lo cual, ayer tuve un más que productivo ensayo con la sección infantil de nuestra compañía y hoy me veré con las damas jóvenes y su pundoroso padre. ¡Que Dios reparta suerte!
 
Imágen: La Pica
Fernando Botero 
1997

miércoles 2 de septiembre de 2009

Regularización

Todos respiramos aliviados: Julia está de regreso y ya pudimos poner un horario para que no se nos escape Zohar a dar funciones. Ahora Montes sólo viene los sábados, pero… ¡Ya tenemos compañía completa otra vez! ¡Podremos correr completos los primeros dos actos el sábado! ¡Y mañana ya ensayamos con Julia! O sea, después de las vacaciones, las giras (Emiliano, Julia), las temporadas (Zohar), las ocupaciones docentes (casi todos), los problemas de salud (mental, de Etienne y de Iván), etc… ¡Todo vuelve a su sitio! Ahora sí, la recta final… ¡en sus marcas, listos…!