Tras haber visto un capítulo de Malcolm el de en medio me doy cuenta de que Teatromancia podría pasar por una versión tropicalizada de ese simpático grupo ficticio de seres. Una hipotética fusión de caracteres entre Zohar y Liliana nos daría un prototipo muy cercano a Lois, una suerte de peligrosa guerrillera activista de las buenas causas que odia a los borrachos y a los mentirosos. De acuerdo con su interminable repertorio de albures y de frases barriales para toda ocasión y con los modestos alcances de su inteligencia Iván se aproxima a Ris. El comezanahorias Emiliano es Dui, con un extraordinario talento musical pero desamparado ante la brutalidad del mundo y de sus hermanos. Hall, por supuesto, se parece a Etienne, soñando con tener una oficina a la altura de sus aspiraciones mientras se pasea en calzoncillos por la casa comiendo los jitomates rellenos que le preparó Lois. Yamil es Greg, soltero barrigoncito, amigo imaginario de Hall y enamorado secreto de Lois. Casi siempre está con Hall y Lois porque éstos le quemaron su casa. Omar, por necesidad de repertorio, y porque su asma escénica lo reclama, es Steve: nunca termina de decir una idea porque nadie tiene paciencia de escuchar hasta el final lo que dice. Yo soy Francis: irresponsable, rebelde, descarriado hasta a la estupidez y con una cara anglosajona que no me la acabo. La Julia, como no embona del todo en el casting, puede ser alguna de las niñeras de los tres mandriles que termina al borde de la locura por intentar controlarlos. Como ven: el único que no tiene referente entre nosotros es Malcom: nadie es genio, nadie ha sufrido tantas humillaciones como pago de esa genialidad, nadie le opone tanta resistencia a Lois. Eso sí, ahora que lo pienso, Etienne también podría ser la abuela.
viernes 28 de agosto de 2009
El muchachito Esquinca
Publicado por
Zohar
Un chico con gran entusiasmo y una actitud siempre dispuesta y propositiva para hacer lo que se le pide, además, claro, de hacerlo bien: eso para mí es Omar Esquinca.
“Nuestro muchachito” es el asistente de dirección y hace el papel de Don Diego en la obra, además de siempre estar atento a lo que hace falta y sin chistar intentar lo posible por resolverlo.
Creo, al contrario del director, que él no tiene que hacer méritos para ganarse un lugar en la compañía, definitivamente lo tiene y lo ha tenido desde que aceptó estar en este proyecto, porque lo hace con mucha más pasión y compromiso que incluso otros actores con camino ya andado y quesque con trayectoria ya hecha. Él estudia su libreto (lo que de inmediato se percibe); toma sus notas; está atento en los ensayos; nunca se muestra abúlico, indiferente, disperso o cansado; cuando a él le toca hacer el calentamiento lo ejecuta de manera seria y profesional, lleva preparada su rutina y es muy claro en lo que pide que hagamos; nunca pone una mala cara o hace muecas cuando (incluso con formas no tan amables) alguien le exige algo.
Me gusta, además, porque, a mi juicio, sabe actuar; con esto no quiere decir que no le falte entrenamiento, técnica, método, experiencia en las tablas, sin embargo tiene lo que nadie le puede dar, posee “duende”, tiene pasión, talento y amor por el teatro, si eso se tiene, lo demás, “se dará por añadidura”, esto es, con disciplina y preparación.
Me alegra que él esté en el elenco y me gusta, sobre todo, porque es un chico sensible, de temperamento sereno, tranquilo, lo percibo con paz mental y serenidad espiritual. Me gusta que coma y coma mucho y bien (como su pollo a la manera de vikingo); me gusta su buena vibra, no es grosero ni descortés con nadie, es afable y conmigo siempre se ha portado de manera excepcional, con calidez y dulzura. Me gusta contar con un compañero de trabajo como él, me inspira confianza; aunado a todo ello, posee algo muy valioso para mí: sabe escuchar y siempre está dispuesto a aprender del “otro” sin importar su condición, su experiencia o su edad, él sabe aprender de los que le rodean y eso lo convierte en un ser humano que me invita a estrechar la relación con él.
“Nuestro muchachito” es el asistente de dirección y hace el papel de Don Diego en la obra, además de siempre estar atento a lo que hace falta y sin chistar intentar lo posible por resolverlo.
Creo, al contrario del director, que él no tiene que hacer méritos para ganarse un lugar en la compañía, definitivamente lo tiene y lo ha tenido desde que aceptó estar en este proyecto, porque lo hace con mucha más pasión y compromiso que incluso otros actores con camino ya andado y quesque con trayectoria ya hecha. Él estudia su libreto (lo que de inmediato se percibe); toma sus notas; está atento en los ensayos; nunca se muestra abúlico, indiferente, disperso o cansado; cuando a él le toca hacer el calentamiento lo ejecuta de manera seria y profesional, lleva preparada su rutina y es muy claro en lo que pide que hagamos; nunca pone una mala cara o hace muecas cuando (incluso con formas no tan amables) alguien le exige algo.
Me gusta, además, porque, a mi juicio, sabe actuar; con esto no quiere decir que no le falte entrenamiento, técnica, método, experiencia en las tablas, sin embargo tiene lo que nadie le puede dar, posee “duende”, tiene pasión, talento y amor por el teatro, si eso se tiene, lo demás, “se dará por añadidura”, esto es, con disciplina y preparación.
Me alegra que él esté en el elenco y me gusta, sobre todo, porque es un chico sensible, de temperamento sereno, tranquilo, lo percibo con paz mental y serenidad espiritual. Me gusta que coma y coma mucho y bien (como su pollo a la manera de vikingo); me gusta su buena vibra, no es grosero ni descortés con nadie, es afable y conmigo siempre se ha portado de manera excepcional, con calidez y dulzura. Me gusta contar con un compañero de trabajo como él, me inspira confianza; aunado a todo ello, posee algo muy valioso para mí: sabe escuchar y siempre está dispuesto a aprender del “otro” sin importar su condición, su experiencia o su edad, él sabe aprender de los que le rodean y eso lo convierte en un ser humano que me invita a estrechar la relación con él.
El teatro de tiempos de Calderón II
Publicado por
Ivan Herrera
En tiempos de Calderón eran pocas las compañías que tenían la suerte de presentar su trabajo en teatros establecidos, eran menos aún las que tenían la suerte de ser exclusivas usufructuarias de uno de ellos.
Se les llamaba "cómicos de la legua" a aquellos actores que viajaban por España, comúnmente se presentaban en los corrales, que ya hemos referido, o en las plazas públicas y posadas.
Agustín Rojas Villandro, un autor de loas y comedias de la época áurea es también autor de "El viaje entretenido" de 1603, donde hace una descripción que nos permite conocer las diversas clases de compañías teatrales. Cito al respecto un fragmento de la socorrida obra "Las edades de oro del teatro" de Macgowan y Melnitz:
"El bululú -escribe Rojas- es un representante solo, que camina a pie y pasa su camino; entra en un pueblo, habla al cura y dícele que sabe una comedia y alguna loa... Sube sobre una arca y va diciendo: Ahora sale la dama y dice esto y esto, y va representando y pidiendo limosna en un sombrero... Ñaque es de dos hombres. De entrambos, éstos hacen un entremés, algún poco de un acto, llevan una barba de zamarro, tocan el tamborino y cobran a ochavo; duermen vestidos, caminan desnudos, comen hambrientos, y espúlganse el verano en los trigos, y el invierno no sienten con el frío los piojos". La gangarilla consta de tres o cuatro hombres, incluyendo un muchacho que desempeña los papeles femeninos. "Buscan saya y toca prestada (y algunas veces se olvidan de devolverla), hacen dos entremeses de bobo, cobran a cuarto, pedazo de pan, huevo y sardina y todo género de zarandajas... Cambaleo es una mujer que canta y cinco hombres que lloran; éstos traen una comedia, dos autos, tres o cuatro entremeses, un lío de ropa que lo puede llevar una araña". Cobran seis maravedíes. Y por ese tenor continúa la lista añadiendo comediantes y comedias, carromatos para cajas, y burros que se usan como cabalgaduras, hasta que Rojas llega a la descripción de la compañía entera. "En las compañías hay toda clase de gusarapas y baratijas; entregan cualquier costura, salen de mucha cortesía, y hay gente muy discreta, hombres muy estimados, personas muy conocidas, y aun mujeres honradas (que donde hay mucho es fuerza que haya de todo); traen cincuenta comedias, trecientas arrobas de hato, dieciséis personas que representan, treinta que comen, uno que cobra, y Dios sabe el que hurta".
Faltan a las descripción: garnacha, bojiganga, farándula.
A propósito de este interesante tema, remito al lector a la excelente obra de José Sanchis Sinisterra "Ñaque, o de piojos y actores", donde toma a estos personajes (un par de ñaques que interpretan todas las otras formas de actores de la legua) para exponer una serie de ricas reflexiones sobre el teatro, la vida y la ficción-realidad.
Saludos.
Glosario
-Legua.
(Del celtolat. leuga, quizá de or. prerromano).
1. f. Medida itineraria, variable según los países o regiones, definida por el camino que regularmente se anda en una hora, y que en el antiguo sistema español equivale a 5572,7 m.
(Del celtolat. leuga, quizá de or. prerromano).
1. f. Medida itineraria, variable según los países o regiones, definida por el camino que regularmente se anda en una hora, y que en el antiguo sistema español equivale a 5572,7 m.
-Cuarto.
-Gusarapa.
(Quizá relacionado con gusano).
1. f. Animalejo, de forma de gusano, que se cría en un líquido.
(Quizá relacionado con gusano).
1. f. Animalejo, de forma de gusano, que se cría en un líquido.
-Maravedí.
(Del ár. hisp. murabiṭí, relativo a los almorávides, y este de mitqál murabiṭí, dinar [de oro]).
1. m. Moneda española, efectiva unas veces y otras imaginaria, que ha tenido diferentes valores y calificativos.
2. m. Tributo que de siete en siete años pagaban al rey los aragoneses cuya hacienda valía diez maravedís de oro, o siete sueldos, que era su equivalencia en tiempo del rey don Jaime el Conquistador.
(Del ár. hisp. murabiṭí, relativo a los almorávides, y este de mitqál murabiṭí, dinar [de oro]).
1. m. Moneda española, efectiva unas veces y otras imaginaria, que ha tenido diferentes valores y calificativos.
2. m. Tributo que de siete en siete años pagaban al rey los aragoneses cuya hacienda valía diez maravedís de oro, o siete sueldos, que era su equivalencia en tiempo del rey don Jaime el Conquistador.
-Ochavo, va.
(Del lat. octāvus).
1. adj. ant. octavo (‖ ordinal). Era u. t. c. s.
2. m. Moneda española de cobre con peso de un octavo de onza y valor de dos maravedís, mandada labrar por Felipe III y que, conservando el valor primitivo, pero disminuyendo en peso, se siguió acuñando hasta mediados del siglo XIX.
(Del lat. octāvus).
1. adj. ant. octavo (‖ ordinal). Era u. t. c. s.
2. m. Moneda española de cobre con peso de un octavo de onza y valor de dos maravedís, mandada labrar por Felipe III y que, conservando el valor primitivo, pero disminuyendo en peso, se siguió acuñando hasta mediados del siglo XIX.
lunes 24 de agosto de 2009
El acento
Publicado por
Etienne Fajardo
Desde que mi memoria alcanza, cada vez que alguien pone en escena una obra en verso, surgen ,en todos los puntos de la butaquería, críticos inclimentes con el mismo argumento: "el verso no está bien dicho". Tal aseveración me causaba mucho ruido en mis épocas de universitario, porque no podía entender cómo es que nadie sabía decirlo bien. Obviamente, en el montaje del Maestro Tal, los alumnos de Maestro Tal aplaudían de pie lo bien que estaban pronunciadas las líneas de la inspiración del dramaturgo, pero los seguidores del Maestro de Cuál, se degarraban en insultos. Lo mismo, pero a la inversa, sucedía cuando cuando el trabajo era del Maestro de Cual. Aplausos por un lado, críticas feroces por el otro. Y yo, por Dios, que aún habiendo cursado suficientes cursos de Interpretación Verbal, no acababa de hallar la diferencia. Por supuesto, el sentido común me decía que nadie quiere sentarse dos o tres horas a escuchar un eterno sonsonete al estilo de "Mamá soy Paquito" en festival de conocida escuela primaria pública. Pero cuando la actuación era convincente, cuando se contaban historias, cuando en escena ocurría el milagro de convertir las tablas en el mundo, nunca pude entender a qué se refería la gente cuando decía que el verso no estaba bien dicho.
Algunas clases de prosodia básica me enseñaron que en la métrica y en entendimiento de los acentos, se revelan intenciones poderosas. Los videos de "Playing Shakespeare" me ejemplificaron la forma en la que el bardo, al desplasar el patrón de acentuación provocaba efectos dramáticos que el actor quería tomar en cuenta. Pero creo que lo más revelador me lo dijo Germán Castillo (como en realidad sucedió con muchos aspectos de la dirección escénica y de la vida). Palabras más, palabras menos, me dijo que si la naturaleza de los versos es la de ser placentera al oído, no había más que dejarlos que sólos hicieran su trabajo de llegar a endulzar la oreja del respetable público mexicano. Una especie de liberalismo poético, supongo.
En Teatromancia, hemos optado, para "No hay burlas con el amor" por el realismo. Nos importan las motivaciones de los personajes y su reacción lógica ante sus conflictos, sin embargo esta semana que se ha tratado de explorar el maravilloso mundo de los acentos, casi todos encontramos cosas interesantes. Ya habrá tiempo de regresar a Stanislavskiarnos.
P.D. Quiero hacer notar al respetable la linda forma en la que al octosílabo que compone el título de nuestra comedia le caen los acentos en burlas y en amor. ¿Significará algo?
Etiquetas:
acentos,
prosodia,
Siglo de Oro,
Teatro,
teatro en verso,
verso
viernes 21 de agosto de 2009
Rapeo del verso, maestro
Publicado por
Zohar
Reporte de lo acaecido los últimos ensayos:
El director nos ha dado la labor de "rapear" el texto, ejercicio que, desde mi prespectiva, trae múltiples beneficios al montaje, como lo son:
-Que nuestro cuerpo asimile, de manera orgánica, el ritmo de la obra, no sólo en los respectivos parlamentos, sino en la completud de la misma: "maestro", la obra como una sola célula, como un solo organismo que repira y anda.
-Resulta un excelente ejercicio mnemotécnico, de nuevo, no sólo de nuestros respectivos parlamentos, sino del de todos.
-Que los acentos hallados en el "rapeo" nos orienten hacia nuevas intenciones al decir el verso, así como emplear ese rasgo acentual como signo de motivación: oh, "maestro", el verso guiándonos desde su propia musicalidad hacia la intención más fidedigna de los personajes.
-Dar variabilidad a los ensayos, es decir, cambiar la dinámica estalecida para que ésta no se vicie y proponer una nueva estrategia de aprehensión del texto que, seguro, en algún nivel de la actuación servirá a los ejecutantes.
-Divertirnos, claro está, al ensayar; disfrutar al hacer teatro (que es vital).
-Ejercitar nuestros pingües muslos (los de todos, ya que están igual de maltrechos y necesitados de ejercicio).
Esto está re-bueno; me complazco en invitarlos al estreno que será... prontico. Como se habrán dado cuenta, hay mucho, mucho trabajo detrás en aras de que lo que encuentren desde su butaca haya valido la pena y se traduzca en luz para ustedes, como lo ha sido para nosotros.
El teatro de tiempos de Calderón I
Publicado por
Ivan Herrera
Hace muchos años, por ahí de los siglos XVI y XVII, floreció un fenómeno artístico llamado el Siglo de Oro (término acuñado por Lope de Vega) donde convergen los conceptos del Renacimiento; la ideología cristiana, judáica e islámica; así como el esplendor del Barroco.
Uno de los géneros literarios que más desarrollo tuvo en el Siglo de Oro fue el teatro. Los grandes autores: Tirso de Molina, Lope de Vega, Miguel de Cevantes, Fernando de Rojas, Francisco de Quevedo, Baltasar Gracián, Santa Teresa de Jesús, Juan Ruiz de Alarcón, Guillén de Castro y, por supuesto, nuestro estimado Calderón de la Barca (Big pot of boat, dijera don Yamil, el muchilingüe).
En ese tiempo las obras se presentaban en espacios adaptados llamados "corrales" de comedias (comedias se les llamaba indistintamente a todas las obras, a todos los dramas, sin considerar el género dramático, ya fueran tragedias, comedias, melodramas, farsas, etc. Son pocos los casos donde se hace una distinción).
La característica principal de estos corrales es que son el resultado de adaptar el patio o corral de una posada, o de una casa, para realizar las representaciones. Se utilizaba así el amplio espacio al centro para poner el tablado, se cercaba el espacio al frente para poner al público de pie (dividido por sexos) en la cazuela o gradería. Las ventanas de la posada o los pasillos altos que daban al patio se vendían a mayor precio para personas distinguidas que no querían rozarse con la plebe. Algunos de estos corrales todavía existen, como el de Almagro (Ciudad Real).
La próxima le seguimos. Saludos.miércoles 19 de agosto de 2009
Searching
Publicado por
Yamil
Espero que mi choro no sea mareador y no decir babosadas, que se me dan cuando deliro con cosas así.
Se me ocurrió buscar en google la pregunta ¿para qué hacer teatro? y estoy bastante impresionado. Google da 5,400,000 vínculos a páginas con esa pregunta de por medio. Eso, al menos, quiere decir que no estoy loco. Quiero pensar que comparto con 5,400,000 escritores, lectores y teatreros la preocupación. El teatro nació con la religión, con la humanidad, con la necesidad de traer a la realidad presente historias pasadas o inferidas o ficticias, respondiendo al impulso por dejar que las historias se cuenten a sí mismas y no sólo relatarlas. Abriendo en el tiempo espacios para una realidad de otro tipo que gracias a la maravilla humana podían ocurrir desde otro momento o desde otra geografía. Hasta aquí supongo que nadie se preguntó ¿para qué hacer teatro? Pero poco a poco se sofisticó el asunto y aparecieron los ociosos que, como yo hago hoy, se lo preguntaron. O no. Y algunos escribieron libros. Otros no. Así nos la fuimos campechaneando y reflexionando hasta que en el siglo XX el cine tiene el buen o mal gusto de acaparar la atención. Ahora sí: las actuaciones, los textos, los desplazamientos, las bellezas visuales y auditivas pueden representarse una sola vez, grabarse para la posteridad, y admirarse miles de veces. Ahora sí, ¿para qué hacer teatro?
El maestro Azar diría que el teatro es un arte escénica y, en ese sentido, supera al cine. ¿Por qué? Porque no tienes frente a ti "fotografías que se mueven" que te cuentan la historia, sino seres humanos, con su emotividad y su energía, re-activando lo ausente como ha ocurrido desde el principio de los tiempos. Y nada iguala la experiencia humano-humano, artista-receptor, de las artes escénicas.
Yo diría tal vez un poquito más, pero totalmente egoista. Hacer teatro también vale por la sensación, por el aquí y el ahora en que Edipo se saca los ojos. Porque el rey clásico lo hizo una sola vez, pero el actor que lo representa tiene la oportunidad de vivirlo todas las noches durante los cuatro meses de su temporada. Y ese aquí y ahora es intenso, maravillosamente vital y ampliamente revelador.
Ahora, como artista, lo importante también es el reto. El cine hace mucho, a veces demasiado, por el actor y el director. Borra lo que quedó mal en la edición y, si no, lo borra en la campaña publicitaria que hace de un bodrio una película que el mundo quiere ver (aunque muchos nos arrepintamos en la sala de cine). En el teatro, saben todos los actores, el director, el escenógrafo y demás, que están trabajando con recursos limitados para hacer que la gente presencie un momento de vida que sea además una obra artística. Es un reto. Este espacio, esta voz, esta luz, esta perspectiva: ¿qué más tengo? El teatro más pobre es a veces el más interesante por la forma en que se concentra la responsabilidad del uso de los pocos recursos.
Veo una película cuando quiero, prendiendo la tele o poniendo un DVD. A veces, voy a verlas en pantalla grande y con sonido Dolby Digital. No me tomen a mal: amo el cine. De hecho, por mucho tiempo pensé que eso estudiaría. Pero sí, ocurre a mi placer.
El teatro es un ritual especial: ocurre una a tres veces a la semana, con quien haya podido estar ahí. Designa un espacio tridimencional a la presentación de las acciones de vida. De acciones ausentes. Es una llaga, una brecha, una ventana, al mundo de la posibilidad viva. Re-presentar, cuando se hace bien, invoca, presenta, vive. Participar en el ritual es un privilegio y, de nuevo, cuando la acción escénica logra conjuntar vida y arte, es una transformación.
Se me ocurrió buscar en google la pregunta ¿para qué hacer teatro? y estoy bastante impresionado. Google da 5,400,000 vínculos a páginas con esa pregunta de por medio. Eso, al menos, quiere decir que no estoy loco. Quiero pensar que comparto con 5,400,000 escritores, lectores y teatreros la preocupación. El teatro nació con la religión, con la humanidad, con la necesidad de traer a la realidad presente historias pasadas o inferidas o ficticias, respondiendo al impulso por dejar que las historias se cuenten a sí mismas y no sólo relatarlas. Abriendo en el tiempo espacios para una realidad de otro tipo que gracias a la maravilla humana podían ocurrir desde otro momento o desde otra geografía. Hasta aquí supongo que nadie se preguntó ¿para qué hacer teatro? Pero poco a poco se sofisticó el asunto y aparecieron los ociosos que, como yo hago hoy, se lo preguntaron. O no. Y algunos escribieron libros. Otros no. Así nos la fuimos campechaneando y reflexionando hasta que en el siglo XX el cine tiene el buen o mal gusto de acaparar la atención. Ahora sí: las actuaciones, los textos, los desplazamientos, las bellezas visuales y auditivas pueden representarse una sola vez, grabarse para la posteridad, y admirarse miles de veces. Ahora sí, ¿para qué hacer teatro?
El maestro Azar diría que el teatro es un arte escénica y, en ese sentido, supera al cine. ¿Por qué? Porque no tienes frente a ti "fotografías que se mueven" que te cuentan la historia, sino seres humanos, con su emotividad y su energía, re-activando lo ausente como ha ocurrido desde el principio de los tiempos. Y nada iguala la experiencia humano-humano, artista-receptor, de las artes escénicas.
Yo diría tal vez un poquito más, pero totalmente egoista. Hacer teatro también vale por la sensación, por el aquí y el ahora en que Edipo se saca los ojos. Porque el rey clásico lo hizo una sola vez, pero el actor que lo representa tiene la oportunidad de vivirlo todas las noches durante los cuatro meses de su temporada. Y ese aquí y ahora es intenso, maravillosamente vital y ampliamente revelador.
Ahora, como artista, lo importante también es el reto. El cine hace mucho, a veces demasiado, por el actor y el director. Borra lo que quedó mal en la edición y, si no, lo borra en la campaña publicitaria que hace de un bodrio una película que el mundo quiere ver (aunque muchos nos arrepintamos en la sala de cine). En el teatro, saben todos los actores, el director, el escenógrafo y demás, que están trabajando con recursos limitados para hacer que la gente presencie un momento de vida que sea además una obra artística. Es un reto. Este espacio, esta voz, esta luz, esta perspectiva: ¿qué más tengo? El teatro más pobre es a veces el más interesante por la forma en que se concentra la responsabilidad del uso de los pocos recursos.
Veo una película cuando quiero, prendiendo la tele o poniendo un DVD. A veces, voy a verlas en pantalla grande y con sonido Dolby Digital. No me tomen a mal: amo el cine. De hecho, por mucho tiempo pensé que eso estudiaría. Pero sí, ocurre a mi placer.
El teatro es un ritual especial: ocurre una a tres veces a la semana, con quien haya podido estar ahí. Designa un espacio tridimencional a la presentación de las acciones de vida. De acciones ausentes. Es una llaga, una brecha, una ventana, al mundo de la posibilidad viva. Re-presentar, cuando se hace bien, invoca, presenta, vive. Participar en el ritual es un privilegio y, de nuevo, cuando la acción escénica logra conjuntar vida y arte, es una transformación.
viernes 14 de agosto de 2009
Teatreros somos... y en el camino andamos
Publicado por
Zohar
Algunas ideas generadas por la compañía Fonámbules Teatro, a propósito del justo reclamo por el pago de unas funciones, es decir, por haber prestado sus servicios profesionales, como cualquier otro, digo, por aquello de que no está bien visto en nuestra sociedad -y más en nuestro país- cobrar por hacer teatro (o cualquier arte, en general). ¡Protesto!
MÉXICO, AGOSTO 11 DE 2009.
C. José Luis Gutiérrez Cureño
Presidente Municipal del H. Ayuntamiento de Ecatepec de Morelos
C. Edgar Antonio Martínez Zendejas
Tesorero Municipal
C. Benjamín González Pérez
Director de Cultura
C. Cuitláhuac Aníbal Soto Vázquez
Contralor Municipal
C. Armando Durán Talavera
Subcontralor de Procesos Administrativos
A LA OPINIÓN PÚBLICA
MÉXICO, AGOSTO 11 DE 2009.
C. José Luis Gutiérrez Cureño
Presidente Municipal del H. Ayuntamiento de Ecatepec de Morelos
C. Edgar Antonio Martínez Zendejas
Tesorero Municipal
C. Benjamín González Pérez
Director de Cultura
C. Cuitláhuac Aníbal Soto Vázquez
Contralor Municipal
C. Armando Durán Talavera
Subcontralor de Procesos Administrativos
A LA OPINIÓN PÚBLICA
PRESENTE
Los abajo firmantes, productores, actores, cantantes, músicos, bailarines, coreógrafos, titiriteros, narradores orales y artistas en general que colaboramos en el área de cultura del ayuntamiento de Ecatepec de Morelos, expresamos a ustedes nuestra más profunda indignación ante el incumplimiento de su administración en el pago de nuestros servicios profesionales.
Los hechos son los siguientes. Desde el principio de este año atendimos al llamado del responsable de cultura, señor Benjamín González, a participar en diversos programas del ayuntamiento que estaban encaminados a la atención de públicos que no tenían contacto frecuente con las artes. Todos nosotros respondimos movidos por el interés de nutrir un proyecto cultural que se antojaba serio y responsable, en virtud de que convocaba a profesionales de las artes y no a diletantes o emergentes. Y abonaba también el argumento de que el pago de nuestros servicios se liberaría en un plazo razonable.
El gobierno municipal saliente, a través de la Dirección de Cultura, se comprometió a pagar al total de los artistas adeudados el 31 de julio del 2009. Había compañeros que no recibían su pago desde octubre del 2008. Ese día únicamente se pagó al 65% de los artistas; al otro 35% quedaron de liquidarle el viernes 7 de agosto. Sin embargo no salieron los pagos restantes.
Como varios de los compañeros le han expresado en cartas individuales, nuestras agrupaciones están formadas por profesionales que se dedican a este quehacer de tiempo completo. De ninguna manera hacen esto por entretenimiento o “desarrollo humano”. Somos trabajadores culturales que vivimos del pago oportuno de nuestras actividades profesionales. No entendemos por qué la gente del Ayuntamiento insiste en mirarnos como “patrocinadores” de sus proyectos y a los que pueden retrasar sus honorarios sin importar si nos vemos afectados o no en las economías personales. No lo aceptamos. Somos trabajadores culturales, profesionales especializados que exigimos trato de tales. Ni somos proveedores ni empresas de suministros. Por lo que requerimos nuestros pagos –al igual que cualquier otro trabajador- en tiempo y forma.
Imaginamos los miles de problemas a que se enfrentan las instituciones gubernamentales por los cambios de gobierno, sobre todo cuando esos cambios son de orden ideológico. Sin embargo, la comprensión no nos impide defender los intereses laborales de un gremio vulnerado por el doble papel al que se le ha condenado jugar: por un lado, se nos solicita producir y difundir bienes culturales (artísticos, sin duda) y por otro, como gremio productor de arte nos diluimos ante los ojos de los gobiernos cuando como ciudadanos hablamos de garantías sociales, laborales, médicas, económicas y humanas.
No acabamos de entender cómo un gobierno supuestamente de izquierda, de esa izquierda con la que a lo largo de muchos años varios de nosotros hemos sido, somos o fuimos simpatizantes, puede incurrir en prácticas mezquinas de gobiernos del pasado. Indigna, lastima y llama a cuestionarse, pues rebasa en mucho un asunto de índole laboral para convertirse en un problema de política cultural: refleja cómo los gobiernos nos conceptúan y cómo valoran el quehacer artístico en nuestro país: como un trabajo de segunda. Permítanos afirmarle que no es así. Somos, Sr. Presidente Municipal, creadores de bienes culturales, de bienes que ustedes contrataron bajo documentos legales que constan en nuestro poder y en sus archivos, los cuales nos amparan ante la ley. Nuestro quehacer artístico nos legitima socialmente y la ley nos ampara jurídicamente.
Si bien es cierto que el Ayuntamiento de Ecatepec de Morelos cubrió una parte considerable de adeudos con los artistas contratados, no es suficiente si no se liquida el 100 % de los contratos; ése fue el acuerdo y debe cumplirse a cabalidad ya que el tiempo de su gestión se acaba y lo que ésta administración debe dejar a la que sigue son proyectos como ese maravilloso espacio construido para el arte y la cultura denominado EL FARO DEL VIENTO o el proyecto de BOYAS CULTURALES.
El programa cultural de la administración de Ecatepec (2006-2009) apuntaba a ser trascendente y modelo; ustedes convocaron a la comunidad artística más comprometida, acudimos a pesar de la precariedad logística y la estrecha paga, asistimos a todos los sitios llevando con nosotros el poder de los lenguajes de las artes, pensando ilusamente que podíamos hacer perfectible un proyecto que a estas alturas se pierde en la paridad de sus homónimos. Por ello, recapitulamos con precisión y exigimos:
1.- El pago del 100% de todos los artistas contratados por el Ayuntamiento de Ecatepec 2006 – 2009 para el viernes 14 de agosto del año en curso.
2.- Rescate y valoración del Faro del Viento para el uso artístico y comunitario para el que fue diseñado; exigencia que se extiende a ésta y las administraciones siguientes. Así como la continuidad de programas como el de las Boyas Culturales.
3.- Cese al trato indigno por parte de los servidores públicos de todos los niveles de gobierno a los trabajadores del arte que se suman a los trabajos de gestación de la cultura de un país como México. (No somos proveedores ni subsidiarios de una política cultural poco afortunada).
4.- Garantías laborales individuales y colectivas en el rubro económico, de salud, social, de retiro, de prestaciones y humano para los trabajadores del arte de este país.
5.- Una política cultural verdadera que ampare la diversidad, pluralidad, equidad e igualdad de este país que baila, canta, cuenta y trabaja por un mundo más amable.
Señor Gutiérrez Carreño, exigimos que atienda particularmente este asunto de los pagos íntegros y no cumplidos con la debida consideración al trabajo artístico que se desplegó por todo el municipio cuando ustedes así lo requirieron.
SUSCRIBEN ESTA CARTA
(Sin firmas pero con autorización expresa de cada uno de ellos)
1.- Benjamín Briseño Estrada (Narrador Oral, proyecto Fantártida)
2.- Cesar Fernando Calderón Bauza, Perico el Payaso Loco (Autor, director y actor)
3.- Mauricio Sotelo (Músico, Grupo Cabezas de Cera)
4.- Kay Nicte García Orta (Actriz, Arte en Movimiento)
5.- Moisés Arellano Flores (Actor, Arte en Movimiento)
6.- Alfredo Martínez (Actor y Bailarín, Caravana de Teatro Latinoamericano)
7.- Santiago Reza (Malabarista, Caravana de Teatro Latinoamericano)
8.- Amado Mejía (Malabarista, Caravana de Teatro Latinoamericano)
9.- Francisco Gallego (Actor, Tanketen Teatro, España)
10.- Amadeo Rosenheim (Actor, Tanketen Teatro, España)
11.- Hugo Mora (Actor, Teatro Ambulante)
12.- Alma Estévez (Bailarina, Teatro Ambulante)
13.- J. Gerardo López Osorio (Actor, Titiritero, Representante de Teatro y Títeres Grupo Tonalli)
14.- Jorge Alberto Reyes Castillo (Proyecto "Miyo: Una aventura más...")
15.- María Eva Sánchez (Actriz, Psiquis Teatro)
16.- Arturo Barradas Benítez. Proyecto Cultural Comunitario "Soneros del Tesechoacán”
17.- Eduardo Gómez (Ensamble Chiconahui)
18.- Yuritzqui Sandoval – Bailarina Andanzas 30-30 19.- MARÍA DE JESÚS ÁNGEL - Bailarina Andanzas 30-3020.- JULIETA GALINDO - Bailarina Andanzas 30-3021.- JULIÁN ESQUIVEL - Bailarín Andanzas 30-3022.- MARTHA BAYARDO – Iluminador Andanzas 30-3023.- LYSSETTE CHÁVEZ – Bailarina y Apoyo técnico, Andanzas 30-3024.- JOSÉ ANTONIO FERNÁNDEZ - Bailarín, Coreógrafo y PRODUCCIÓN EJECUTIVA Andanzas 30-3025.- SONIA PABELLO - Bailarina, Coreógrafa, PRODUCTOR Y DIRECTORA ARTÍSTICA Andanzas 30-30
26.- Teresa Estrada Rodríguez (compositora)
27.- Raymundo Manzanares (Actor y Director Teatral)
28.- Penélope Rivera (Fonámbules Producciones)
29.- Sergio Alberto Coronel Luna (Proyecto Coronel)
30.- Blanca Gil, (Directora de la compañía Teatro Itinerante)
31.- Melissa Calderón (Teatro en Lata)
32.- Magdiel Coronel (Proyecto Coronel)
33.- Mariana Romero (Ser escénico)
34.- Shibboleth Kane Olvera (Soneros de Teseochocan)
35.- Adriana Sánchez Reza (Teatro Itinerante)
36.- Daniela López (Teatro Itinerante)
37.- Lourdes Sánchez (Theater Frederik)
38.- José Luis Gordillo (Tradición Ecatepec)
39.- Antonio Esparza (Kamaleon Teather)
40.- Dulce Edith Sandoval Luna (Músico)
Contacto e informes
Benjamín Briseño (fantartida@hotmail.com) 044 55 23 28 21 57
Sonia Pabello (comelunas@hotmail.com) 044 55 28976641
Teresa Estrada (sirenasalataque@yahoo.com.mx) 044 55 11365539
Fonámbules Producciones AC
Compañía Fonámbules del teatro
Teléfonos:
Internacional (005255), Nacional (0155)
55109662 y 57445512
Contacto:
Lic. Penélope Rivera
Telefono celular o móvil:
Internacional (00521), Nacional (045) y Local (044)
5533341959
www.fonambules.com
www.fonambules.blogspot.com
Los abajo firmantes, productores, actores, cantantes, músicos, bailarines, coreógrafos, titiriteros, narradores orales y artistas en general que colaboramos en el área de cultura del ayuntamiento de Ecatepec de Morelos, expresamos a ustedes nuestra más profunda indignación ante el incumplimiento de su administración en el pago de nuestros servicios profesionales.
Los hechos son los siguientes. Desde el principio de este año atendimos al llamado del responsable de cultura, señor Benjamín González, a participar en diversos programas del ayuntamiento que estaban encaminados a la atención de públicos que no tenían contacto frecuente con las artes. Todos nosotros respondimos movidos por el interés de nutrir un proyecto cultural que se antojaba serio y responsable, en virtud de que convocaba a profesionales de las artes y no a diletantes o emergentes. Y abonaba también el argumento de que el pago de nuestros servicios se liberaría en un plazo razonable.
El gobierno municipal saliente, a través de la Dirección de Cultura, se comprometió a pagar al total de los artistas adeudados el 31 de julio del 2009. Había compañeros que no recibían su pago desde octubre del 2008. Ese día únicamente se pagó al 65% de los artistas; al otro 35% quedaron de liquidarle el viernes 7 de agosto. Sin embargo no salieron los pagos restantes.
Como varios de los compañeros le han expresado en cartas individuales, nuestras agrupaciones están formadas por profesionales que se dedican a este quehacer de tiempo completo. De ninguna manera hacen esto por entretenimiento o “desarrollo humano”. Somos trabajadores culturales que vivimos del pago oportuno de nuestras actividades profesionales. No entendemos por qué la gente del Ayuntamiento insiste en mirarnos como “patrocinadores” de sus proyectos y a los que pueden retrasar sus honorarios sin importar si nos vemos afectados o no en las economías personales. No lo aceptamos. Somos trabajadores culturales, profesionales especializados que exigimos trato de tales. Ni somos proveedores ni empresas de suministros. Por lo que requerimos nuestros pagos –al igual que cualquier otro trabajador- en tiempo y forma.
Imaginamos los miles de problemas a que se enfrentan las instituciones gubernamentales por los cambios de gobierno, sobre todo cuando esos cambios son de orden ideológico. Sin embargo, la comprensión no nos impide defender los intereses laborales de un gremio vulnerado por el doble papel al que se le ha condenado jugar: por un lado, se nos solicita producir y difundir bienes culturales (artísticos, sin duda) y por otro, como gremio productor de arte nos diluimos ante los ojos de los gobiernos cuando como ciudadanos hablamos de garantías sociales, laborales, médicas, económicas y humanas.
No acabamos de entender cómo un gobierno supuestamente de izquierda, de esa izquierda con la que a lo largo de muchos años varios de nosotros hemos sido, somos o fuimos simpatizantes, puede incurrir en prácticas mezquinas de gobiernos del pasado. Indigna, lastima y llama a cuestionarse, pues rebasa en mucho un asunto de índole laboral para convertirse en un problema de política cultural: refleja cómo los gobiernos nos conceptúan y cómo valoran el quehacer artístico en nuestro país: como un trabajo de segunda. Permítanos afirmarle que no es así. Somos, Sr. Presidente Municipal, creadores de bienes culturales, de bienes que ustedes contrataron bajo documentos legales que constan en nuestro poder y en sus archivos, los cuales nos amparan ante la ley. Nuestro quehacer artístico nos legitima socialmente y la ley nos ampara jurídicamente.
Si bien es cierto que el Ayuntamiento de Ecatepec de Morelos cubrió una parte considerable de adeudos con los artistas contratados, no es suficiente si no se liquida el 100 % de los contratos; ése fue el acuerdo y debe cumplirse a cabalidad ya que el tiempo de su gestión se acaba y lo que ésta administración debe dejar a la que sigue son proyectos como ese maravilloso espacio construido para el arte y la cultura denominado EL FARO DEL VIENTO o el proyecto de BOYAS CULTURALES.
El programa cultural de la administración de Ecatepec (2006-2009) apuntaba a ser trascendente y modelo; ustedes convocaron a la comunidad artística más comprometida, acudimos a pesar de la precariedad logística y la estrecha paga, asistimos a todos los sitios llevando con nosotros el poder de los lenguajes de las artes, pensando ilusamente que podíamos hacer perfectible un proyecto que a estas alturas se pierde en la paridad de sus homónimos. Por ello, recapitulamos con precisión y exigimos:
1.- El pago del 100% de todos los artistas contratados por el Ayuntamiento de Ecatepec 2006 – 2009 para el viernes 14 de agosto del año en curso.
2.- Rescate y valoración del Faro del Viento para el uso artístico y comunitario para el que fue diseñado; exigencia que se extiende a ésta y las administraciones siguientes. Así como la continuidad de programas como el de las Boyas Culturales.
3.- Cese al trato indigno por parte de los servidores públicos de todos los niveles de gobierno a los trabajadores del arte que se suman a los trabajos de gestación de la cultura de un país como México. (No somos proveedores ni subsidiarios de una política cultural poco afortunada).
4.- Garantías laborales individuales y colectivas en el rubro económico, de salud, social, de retiro, de prestaciones y humano para los trabajadores del arte de este país.
5.- Una política cultural verdadera que ampare la diversidad, pluralidad, equidad e igualdad de este país que baila, canta, cuenta y trabaja por un mundo más amable.
Señor Gutiérrez Carreño, exigimos que atienda particularmente este asunto de los pagos íntegros y no cumplidos con la debida consideración al trabajo artístico que se desplegó por todo el municipio cuando ustedes así lo requirieron.
SUSCRIBEN ESTA CARTA
(Sin firmas pero con autorización expresa de cada uno de ellos)
1.- Benjamín Briseño Estrada (Narrador Oral, proyecto Fantártida)
2.- Cesar Fernando Calderón Bauza, Perico el Payaso Loco (Autor, director y actor)
3.- Mauricio Sotelo (Músico, Grupo Cabezas de Cera)
4.- Kay Nicte García Orta (Actriz, Arte en Movimiento)
5.- Moisés Arellano Flores (Actor, Arte en Movimiento)
6.- Alfredo Martínez (Actor y Bailarín, Caravana de Teatro Latinoamericano)
7.- Santiago Reza (Malabarista, Caravana de Teatro Latinoamericano)
8.- Amado Mejía (Malabarista, Caravana de Teatro Latinoamericano)
9.- Francisco Gallego (Actor, Tanketen Teatro, España)
10.- Amadeo Rosenheim (Actor, Tanketen Teatro, España)
11.- Hugo Mora (Actor, Teatro Ambulante)
12.- Alma Estévez (Bailarina, Teatro Ambulante)
13.- J. Gerardo López Osorio (Actor, Titiritero, Representante de Teatro y Títeres Grupo Tonalli)
14.- Jorge Alberto Reyes Castillo (Proyecto "Miyo: Una aventura más...")
15.- María Eva Sánchez (Actriz, Psiquis Teatro)
16.- Arturo Barradas Benítez. Proyecto Cultural Comunitario "Soneros del Tesechoacán”
17.- Eduardo Gómez (Ensamble Chiconahui)
18.- Yuritzqui Sandoval – Bailarina Andanzas 30-30 19.- MARÍA DE JESÚS ÁNGEL - Bailarina Andanzas 30-3020.- JULIETA GALINDO - Bailarina Andanzas 30-3021.- JULIÁN ESQUIVEL - Bailarín Andanzas 30-3022.- MARTHA BAYARDO – Iluminador Andanzas 30-3023.- LYSSETTE CHÁVEZ – Bailarina y Apoyo técnico, Andanzas 30-3024.- JOSÉ ANTONIO FERNÁNDEZ - Bailarín, Coreógrafo y PRODUCCIÓN EJECUTIVA Andanzas 30-3025.- SONIA PABELLO - Bailarina, Coreógrafa, PRODUCTOR Y DIRECTORA ARTÍSTICA Andanzas 30-30
26.- Teresa Estrada Rodríguez (compositora)
27.- Raymundo Manzanares (Actor y Director Teatral)
28.- Penélope Rivera (Fonámbules Producciones)
29.- Sergio Alberto Coronel Luna (Proyecto Coronel)
30.- Blanca Gil, (Directora de la compañía Teatro Itinerante)
31.- Melissa Calderón (Teatro en Lata)
32.- Magdiel Coronel (Proyecto Coronel)
33.- Mariana Romero (Ser escénico)
34.- Shibboleth Kane Olvera (Soneros de Teseochocan)
35.- Adriana Sánchez Reza (Teatro Itinerante)
36.- Daniela López (Teatro Itinerante)
37.- Lourdes Sánchez (Theater Frederik)
38.- José Luis Gordillo (Tradición Ecatepec)
39.- Antonio Esparza (Kamaleon Teather)
40.- Dulce Edith Sandoval Luna (Músico)
Contacto e informes
Benjamín Briseño (fantartida@hotmail.com) 044 55 23 28 21 57
Sonia Pabello (comelunas@hotmail.com) 044 55 28976641
Teresa Estrada (sirenasalataque@yahoo.com.mx) 044 55 11365539
Fonámbules Producciones AC
Compañía Fonámbules del teatro
Teléfonos:
Internacional (005255), Nacional (0155)
55109662 y 57445512
Contacto:
Lic. Penélope Rivera
Telefono celular o móvil:
Internacional (00521), Nacional (045) y Local (044)
5533341959
www.fonambules.com
www.fonambules.blogspot.com
De arritmias y de rap
Publicado por
Juan Carlos Estrada
Los teatromancios andamos en el rap. Ritmo, poderes secretos del lenguaje, revancha contra la monotonía del discurso. Hacer que la música verbal suene en escena con todo su poder y ejerza su fascinación en los oídos de los sordos, de ser necesario. Claro que con Montes e Iván la partitura tiende a un Debussy disonante, mezclado con un Moncayo apoteósico y estereofónico. Vailan un bals mientraz ce toka caca, digo zalza. Y entonces somos como el circo de los hermanos Corona que lleva como tres décadas apostado en nuestra célebre Plaza Tepeyac y hasta la guadalupana ya sueña con su carrito de sonido y su avioneta parlante. Se me hace que en la función, como Daltón el motociclista, vamos a pasar el casco de la coperacha, no para un seguro de vida, sino para un par de aparatos de audición o para un par de metrónomos intravenosos que salven a nuestros compañeros de su arritmia vérsica y encabalgante.
De la semana
Publicado por
Etienne Fajardo
Hace algún tiempo escribí en este blog que cuando los actores no se sienten satisfechos con el liderazgo de su capitán, a diferencia de los piratas, avanzan en silencio y evitan arrojarlo a los tiburones. También decía, entonces, que la ventaja estaba en que uno no terminaba convertido en picadillo, pero que el riesgo era mayor, acabar con la confianza, meter la pata hasta el fondo en un trabajo en equipo y para colmo no enterarse nunca de ello. La felicidad del que no sabe, a la manera de Fox, me resulta mucho más temible que la temible plancha.
El blog, todos lo saben, no se me ocurrió como parte de mis labores de director. Todos los miembros fundadores de Teatromancia, tenemos una doble misión; mi personalidad alternativa en el organigrama de esta compañía es la de Director Adjunto y General Responsable del Despacho de Prensa, Difusión, Letra Escrita e Imagen Coorporativa en Medios de Comunicación. Desde esa oficina, me pareció que el blog era una herramienta que coadyuvaría a acercar a la nuestra organización a sus millones de fans y al potencial mercado target.
Los actores no son escritores, algunos de ellos lo son en otro momento de sus vidas, pero mientras son actores su lenguaje son las acciones y no las palabras. Los actores, dice Hamlet, no pueden guardar un secreto, y sin embargo, Hamlet ignora que esa es su maldición: los actores matarían por poder guardarlo. Pedirle a los miembros de la compañía que escribieran fue, estoy consciente de ello desde mis dos posiciones, violentar un proceso natural, forzar su natural resistencia a exhibirse. La puesta en escena es el resultado final de un largo proceso de encueramiento. El actor con maestría, aquél que nos mueve, se para en las tablas y se nos muestra desnudo. Aplausos. El actor queda exhausto. A eso le llamamos teatro. Para que pudiera hacerlo hubo que caminar un largo trecho, largo y (Zohar sigue sin creerme, doloroso).
Por eso nunca hablo aquí de los individuos. Procuro hablar de los ambientes que producen nuestros ensayos. Hablo de los actores en manada, como si no fueran Juan, Yamil, Alejandro, los niños, Liliana, Iván, Julia, Zohar y Juan. Como si el corazón no se me desgarrara cada vez que los nombro, porque en lo individual, tengo una gigantesca colectividad de razones para quererlos. No lo hago, para no exhibirlos de más, para no violar, como director, el acuerdo de confidencialidad que, como el tipo de prensa, ya ignoré.
En cambio, cuando me siento en la butaca de la quinta fila, de cualquier rincón en el que conecte la laptop para leer teatromancia.com, veo a los escritores del blog como lo que son, como actores que, en un acto de solidaridad se permiten romper la secrecía del ensayo para compartir antes de tiempo, su proceso creativo, y entiendo que me hablan directamente a los ojos para librarme de mi mayor miedo: la felicidad del que se equivoca y no se entera.
El blog, todos lo saben, no se me ocurrió como parte de mis labores de director. Todos los miembros fundadores de Teatromancia, tenemos una doble misión; mi personalidad alternativa en el organigrama de esta compañía es la de Director Adjunto y General Responsable del Despacho de Prensa, Difusión, Letra Escrita e Imagen Coorporativa en Medios de Comunicación. Desde esa oficina, me pareció que el blog era una herramienta que coadyuvaría a acercar a la nuestra organización a sus millones de fans y al potencial mercado target.
Los actores no son escritores, algunos de ellos lo son en otro momento de sus vidas, pero mientras son actores su lenguaje son las acciones y no las palabras. Los actores, dice Hamlet, no pueden guardar un secreto, y sin embargo, Hamlet ignora que esa es su maldición: los actores matarían por poder guardarlo. Pedirle a los miembros de la compañía que escribieran fue, estoy consciente de ello desde mis dos posiciones, violentar un proceso natural, forzar su natural resistencia a exhibirse. La puesta en escena es el resultado final de un largo proceso de encueramiento. El actor con maestría, aquél que nos mueve, se para en las tablas y se nos muestra desnudo. Aplausos. El actor queda exhausto. A eso le llamamos teatro. Para que pudiera hacerlo hubo que caminar un largo trecho, largo y (Zohar sigue sin creerme, doloroso).
Por eso nunca hablo aquí de los individuos. Procuro hablar de los ambientes que producen nuestros ensayos. Hablo de los actores en manada, como si no fueran Juan, Yamil, Alejandro, los niños, Liliana, Iván, Julia, Zohar y Juan. Como si el corazón no se me desgarrara cada vez que los nombro, porque en lo individual, tengo una gigantesca colectividad de razones para quererlos. No lo hago, para no exhibirlos de más, para no violar, como director, el acuerdo de confidencialidad que, como el tipo de prensa, ya ignoré.
En cambio, cuando me siento en la butaca de la quinta fila, de cualquier rincón en el que conecte la laptop para leer teatromancia.com, veo a los escritores del blog como lo que son, como actores que, en un acto de solidaridad se permiten romper la secrecía del ensayo para compartir antes de tiempo, su proceso creativo, y entiendo que me hablan directamente a los ojos para librarme de mi mayor miedo: la felicidad del que se equivoca y no se entera.
Entre directores te veas
Publicado por
Ivan Herrera
"¡Usted es actor, resuélvalo!"
Es una frase recurrente en un tipo específico de directores. Resuélvalo. Lógico ¿no? El actor sabe, o debería saber, como realizar su oficio y, por tanto, debería de poder resolver los problemas de la escena. Etienne es uno de esos directores. Y eso a mi me causa conflictos (no teatrales, desgraciadamente).
El otro día estábamos charlando en la sala de maestros. Me preguntó porqué no fui al ensayo del sábado pasado (¿qué no lee esta página?) y se lo comenté. Me dijo que el ensayo resultó positivo, pero que se cambió la forma del trabajo: que se dedicaron a decir el texto caminando y marcando el acento, lo que da por resultado una especie de rap ochentero. Lo curioso es que, de pronto, empieza a quejarse amargamente de tener que hacer eso. Que se siente "como maestro de actuación"; que eso ya no debería ser necesario porque si tiene actores ya no debería tener que recurrir a ello. Tal vez... pero eso me lleva a una de mis clásicas disertaciones (ni modo, ya empezaron a leer, ahora se aguantan).
¿Cuál es el trabajo del actor? ¿Qué relación mantiene éste con el del director? Le dije a Etienne que yo estaba de acuerdo con la definión de Rodolfo Valencia: "el director debe ayudar al actor a resolver la problemática que él mismo (el director) le plantea"; a lo que Etienne contesta a grito pelado: "Claro, además de ponersela, hay que resolvérsela, ¿no? ¡Qué tipo!"
Yo desde hace bastante tiempo he pensado que aquellos directores que piensan así, en realidad es que no quieren hacer su trabajo. O por lo menos la parte del trabajo que yo considero difícil, pero necesaria. Y para mi visión, es la parte sabrosa. Encontrar dónde están los bloqueos del actor, cómo se le puede hacer una proposición de trabajo para que los supere y saber cuándo dejar que sea el actor mismo quién los perciba y los haga conscientes. Por supuesto, el director debe saber cómo funciona el proceso de la creación actoral para hacer este trabajo.
Ahora bien, aunque yo pienso de esta manera, el discurso de Etienne me hace ruido. Me hace ruido porque yo, creo, soy un actor muy disciplinado en el sentido de que obedezco al director, espero a que tome decisiones y trato de seguirlas hasta donde mis capacidades lo permitan. Y espero. Y en este caso, Etienne pide poco, creo que dice poco. Y espera. Y yo siento que se estancó la cosa. Lo curioso es que de esa manera yo trabajo muy bien con él en mi labor docente, donde Etienne me coordina. Todo me deja hacer, en todo sabe que lo haré bien, que sé cómo hacerlo y espera. Y todo (o casi todo) sale bien. La diferencia que veo es que en No hay burlas el trabajo es teatral, por tanto de equipo. No estoy yo encargado de mi universo del salón de clases o del taller; sino que tengo que coordinar mis esfuerzos con los otros compañeros y con el director, y por eso siento que aquí esa forma de trabajo no funciona de manera óptima.
Sin embargo han pasado algunas cosillas en el proceso reciente que me dan argumentos a favor y en contra. En nuestro bache más grande, por ejemplo, tuvimos una junta de miembros fundadores. Y entre otras cosas cosas, nos decía Etienne que no había concentración (tema para otra columna) en algunos ensayos, que llegábamos con la pila baja, que no estábamos al unísono. Y alguno de nosotros, no me acuerdo bien quién, dijo que podríamos llegar a hacer un calentamiento juntos, algunas dinámicas de integración antes de la corrida para mejorar. Y viene el comentario de Etienne "pues si creen que les hace falta, yo creo que ustedes deben poder llegar y ponerse listos para trabajar, pero si les sirve está bien". Pues asi lo hacemos desde entonces y ha funcionado la cosa. Nos divertimos en ese rato, aprendemos algunas técnicas y empezamos mejor. Y eso, creo, no implica que tomamos clases de actuación I, sólo que nos trabajamos para no dar por sentado que se va a dar la disponibilidad, sino que trabajamos juntos para lograrla.
Pero en apoyo a la visión de Etienne, está la posición de la libertad, del hallazgo personal. Ayer, que leímos de nuevo marcando los acentos (a pesar de que a Etienne se le hacía que era detenerse) encontramos cosillas. Yo, de por sí con poca experiencia y aptitud para el verso (pocos de mis grandes favoritos lo usan) andaba a tientas. En un momento marco una pausa después de un encabalgamiento, pero suena mal. Voy de nuevo sin ella, pero suena mal. Me explica Etienne "hacemos una pausa aquí y seguímos... o puede no hacerse y seguir". Bueno, pregunto "¿si, se pueden las dos, ¿y cuál va a ser?" Y el director contesta sencillamente "la que quieras". ¡¡Ah, que la chistorra argentina en pan pita!! Por dentro refunfuño "pues dime tú cómo demonios la quieres, o la necesitas. ¿La hago o no?"
Bueno pues, va de nuevo, digo el texto otra vez... Y suena de la cola del mono. Grrrr. A ver (mientras Calepino se ríe expeliendo moronas, como es su sana costumbre), va de nuevo. Nop, no sale, a ver, va de corrido pero en dos tonos... ¡Ohhhh! Asi sí sale. Y lo encontré yo solito... yo solito... porque en lugar de decirme cuál de las dos maneras era la correcta, me dejó buscarle. Mmm, cosas que pasan... Ahora recuerdo que también siempre digo que los malos directores son los que se paran, lo hacen, y esperan que el actor los imite.
Total, como en todas las relaciones humanas no hay reglas ni maneras únicas. Sigo loco porque un día Etienne me dijo sinceramente que no sabía por dónde iba mi papel. ¡Pues si el director no sabe, que Dios me ayude! Pero ahora creo que a lo mejor si es posible que, como dijo, lo descubramos juntos, aunque yo no esté acostumbrado a hacerlo así.
Creo que es necesario que ambas posturas comulguen, ni dar por sentado que las cosas deberían saberse, o que los ejercicios son para principiantes... Ni que el director ponga todos los puntos sobre las ies. Comulgar para que el rito teatral se pueda dar.
Hasta la otra.
sábado 8 de agosto de 2009
Estoy aquí y no allá
Publicado por
Ivan Herrera
Son las 2:53. Debería estar en el ensayo. Pero estoy aquí, tecleando. "Resultase ser" que se me ha juntado el trabajo que realizo (de manera magistral, si me lo permiten) en reconocida institución educativa de la colonia del Valle (claro, te avisan las cosas al cuarto para las dos, ejem). Y estoy molido por acudir a cursos aparentemente obligatorios (donde entregaron reconocimientos hasta a los compañeros que no pisaron siquiera la sede, ejem) y por dedicar apresuradamente las tardes a otros variados asuntos y a preparar el próximo ciclo escolar.
Total que, después de un año, tengo mi primera falta (hasta donde recuerdo). Sin embargo no puedo dejar de dedica un ratito a la teatromancia. Y es que seguimos luchando a contracorriente con los múltiples obstáculos que nos presenta la cotidianidad. Zohar necesita mover horarios para poder cumplir con los otros montajes donde colabora; Julia planea viajar a Colombia a traer coca (no le gusta la pepsi); Etienne y Yamil apenas sueltan el libreto se vuelven a poner la corbata y corren a una junta de trabajo. Árdua labor de los teatreros que no se pueden (y en algunos casos tampoco desearían) dedicar sólo al teatro.
Pero seguimos dándole y vamos avanzando, a pasitos, pero avanzando. Ya hicimos un calendario de los próximos ensayos, ajustándonos a los movimientos y necesidades. Ya releímos y marcamos intenciones a todo el tercer acto. Gracias a la estimada Ximena me he enterado que una copia fiel del buscado sillón está en otra zapateria, ahora más cerca de la casa del que escribe. Tenemos papel maricón para la carpeta. Replanteamos la necesidad de ponerle fecha al estreno, aunque el trazo final no haya llegado. Ahí la llevamos, aunque parezca que ésto se eterniza (hasta Zohar cree que llevamos dos años, siendo que apenas vamos al primer aniversario).
Lo bueno de la cosa es que se está llegando el momento de converger, se unen los actos que ya tenemos montados con el tercero, las primeras impresiones de los personajes con sus resultados evolutivos, los elementos humanos que iniciaron con los que llegaron a unirse con la propuesta, los elementos de producción con los ensayos... Viene la parte de sumar lo que parecía ir en solitario.
Esta convergencia nos dará el impulso necesario de motivación y renovación para llegar a buen puerto. Vamos para allá y esto no puede parar.
viernes 7 de agosto de 2009
Que se nos rompa la fuente
Publicado por
Juan Carlos Estrada
Crear un producto estético que aspire a la mayor perfección posible es uno de los retos más delicados que existe. Cuando ese reto es, además, colectivo, las dificultades se duplican. No deja de ser fascinante el juego emocional y psicológico que se crea cuando varios seres humanos tienen que o quieren hacer interactuar sus talentos, sus obsesiones, sus defectos, en búsqueda de un objetivo en común. Si ese objetivo es, de algún modo, un ideal relacionado con la belleza, es aún más fascinante, pero puede ser tremendamente complejo. Qué más complejo que armonizar y administrar los factores humanos: criterios, energías, voluntades, aspiraciones, tiempos, ritmos. Qué fácil fabricar laberintos sin salida. En teatromancia tenemos muchos recursos a nuestro favor: pasiones compartidas, amistad en movimiento, convicciones semejantes, y aún así nos queda tanto por mejorar para abrir brecha, para crear caminos, para ser lo que creemos que podemos llegar a ser juntos… Deséenos lucidez, tino, fuerza para no abortar antes de dar a luz.
Del ensayo del jueves
Publicado por
Zohar
De lo acaecido el ensayo del jueves pasado, me quedo con lo siguiente:
1. Agradecer a todos por su flexibilidad y disponibilidad para mover los horarios de ensayo (incluso a Julius que me echó en cara el haberle arruinado sus tardes-noches de los sábados).
2. Evitar ser "campirana" al marcar la tercera jornada de Beatriz, como ya en dos ocasiones me percibió el director.
3. Tomarse en serio eso de conseguir teatros, y no sólo yo, creo que esa es tarea, de una u otra forma, de todos los miembros fundadores (y si es posible de los demás integrantes del equipo también, como los excelentes contactos que nos ha proporcionado Montes).
4. Con la loción de Iván, qué aroma tan exquiso!!! y con su generosidad al haberme obsequiado su refirgerio que me regaló.
5. Con la exigencia de casi todos los compañeros de ya tener fecha de estreno, aunque sea en el 2011, porque, dicen, eso nos motivará.
6. Con la necesidad de que el encargado de la producción consiga el papel de las carpetas, maricón!!! (el papel, claro).
7. Con la noticia de que a la Chinchilla y a mí se nos está acumulando la cuota (qué raro, Iván debía más que todos la semana pasada y, algo pasó, que de pronto Yamil le ha condonado la deuda... nosotros no le hacemos a eso, preferimos pagar).
8. Con la noticia de que la carpeta lleva SEMANAS lista y que "nadie hace nada con ella"... bueno, consigue el papel, maricón, y con gusto la moveremos.
9. Con las ganas, muchas ganas, de que esto deje de ser ensayos, y ensayos, y ensayos, y sea, por fin, después de dos años, lo que está destinado a ser.
miércoles 5 de agosto de 2009
Juan, Acto III
Publicado por
Yamil
Me enfrento ahora con un problema actoral que, si bien es frecuente, no deja por eso de ser interesante. He construido un personaje. En el primer y segundo actos he logrado (creo) afianzar a Juan como un soñador enamorado, torpe para mentir, cuya torpeza lo lleva a ser ridículo en las numerosas situaciones que salen de su control. Sin embargo, estamos ya trabajando el tercer acto. Juan se enfrenta con nuevas emociones que dan el lado de sombra a su naturaleza de soñador. En estas situaciones, el mero ridículo sería absurdo: Juan debe ser creible sin perder su esencia. Hasta ahora, me he tomado con calma el camino de compaginar con Juan sus sentimientos del tercer acto. He estado primero asegurándome de que los entiendo, buscando qué de mí resuena en ellos, y tratando de evitar hacer de mis escenas una telenovela. Pero ahora viene lo bueno: hacer que sea Juan y no Yamil quien pase por esas nuevas circunstancias, por esas emociones, quien reaccione, como diría Mendoza, a estos "estímulos ficticios como si fueran verdaderos." Deséenme mucha suerte en los ensayos de esta semana y mucha guía de parte del director. A pesar de que creo que llevo un proceso sólido, la guía no me iría nada mal. Nada. Ni un poquito. En fin, queridos lectores, un abrazo.
martes 4 de agosto de 2009
Recta final
Publicado por
Etienne Fajardo
El sábado comenzamos a trazar el tercero. Estoy contento con lo que se ve, es un esbozo todavía y falta tiempo antes de que empiece a colorearse, pero me gusta lo que veo. Las convenciones que se presentaron en las dos jornadas anteriores, en ésta están de fiesta. Me parece que los actores todavía no se suben al barco de lo que sucede en esta etapa, pero espero que lo harán pronto. El teatro siempre es un acto de fe. El jueves habrá que seguir entonando y el siguiente ensayo - ¡Bendito Dionisio, estaremos todos!- habrá que volver a correr, espero una o dos veces lo que llevamos hecho. Estoy seguro de que será un caos, hace mucho que no andábamos por el primero y el segundo. Insisto, el teatro siempre es un acto de fé, y si la cosa no está de plano muy mal, podremos pronto de terminar la última parte. Entonces sí, a correr y correr que estamos en el feliz momento en el que no podemos acelerarnos, no sea que se nos baje el pastel por sacarlo del horno antes de tiempo. Le hemos dado a esto tanto amor y tanto tiempo, que lo que menos queremos es romper ese adagio napoleónico que dice: Despacio que llevo prisa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)