La obra ha sido trazada en su totalidad. Sólo falta la coreografía de este fin de semana venidero. Actos primero y segundo se han pulido ya y corrido eficientemente. A veces, hasta artísticamente. Claro, excepto Iván. Nomás pa que no se queje aquí de tener que trabajar conmigo. Que cuando le dicen "naco" hace berrinche como por una hora. El acto tercero necesita afianzarse, correrse, pulirse tal vez. En lo personal, me gustó el marcaje del final. Está bonito. A pesar del director, me parece muy de los Siglos de Oro.
Toda la escenografía está o terminada (como la ventana) o en elaboración (como el mentado sillón y la pared), igual que el vestuario y la utilería. Creo que el sentido Sansomonoviano de casa de abuelitos que Etienne busca se logrará bien.
La música aparentemente se está fijando. El "minuet" ya es un hecho.
El siguiente paso es carteles, y Etienne ya va avanzado.
Sobre la actuación, yo me siento más cómodo. Respondo más a estímulos y menos a la caricatura que había hecho de mi pobre personaje y de la cual ya me ando librando. Espero que no se desdibuje. Me cae bien mi personaje, aunque no es el más inteligente. Es increible que un tipo tan delicado como Juan sea también en el fondo un macho. Eso sí, se lleva su leccioncilla.
A mis compañeros los veo cada vez mejor. Como que han agarrado vuelo... vida, diría yo. Hay ensayos, momentos, en que se me cae el ánimo porque algunos nos dejamos llevar por la dispersión, pero no es lo común. La verdad, los ensayos más recientes han estado chidos. Eso sí, el problema ha sido juntarnos a todos. Creo que sólo nos quedan dos ensayos con todos este año... Supongo que enero va a estar violentito. Veremos. ¡Ya quiero estrenar!
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada