Este sábado montaremos la coreografía de un pequeño momento mágico musical que habrá en la obra. ¿Se imaginan? Será una versión remasterizada entre Fantasía y Odisea del espacio 2010. Una suerte de puesta en escena que estará a caballo entre una migración de Ñus (o como se escriba el nombre de esas criaturas antilopescas) (antilospescas de antílope no de no querer a Don Lope de Vega) del Discovery Chanel y un desfile frustrado de modas de Coco Chanel. Por si algo nos faltara para estar siempre al borde del ridículo, o de plano dentro de él, mostraremos nuestros dotes dancísticos frente a ustedes. Yo, por ejemplo, tendré que fingir gracilidad al momento de desplazar mi tonelaje pintando piruetas y garigoleos con mis delicadas extremidades: ni un hipopótamo en celo lucirá más natural ni más dueño de la embarazosa situación, os lo prometo. Yamil tendrá que disfrazar que más de la mitad de su masa corporal está acumulada en su trasero y habrá de componer posiciones aéreas que le permitan hacer contrapesos y le impidan rodar por ahí como un globo con semillas. Zohar habrá de conjurar a los dioses del calzado para que su proverbial destreza con los tacones no concluya en asesinato imprudencial de público de primera fila e Iván, que jugó canicas de chiquito, deberá procurar, por lo menos durante 5 minutos, que no se note que cuando va a los hospitales todavía lo quieren vacunar contra la poliomelitis. Ah, pero si de algo, estimado público, deben estar agradecidos de antemano en este proceso, es que Etienne sea el director… De haber tenido que participar en este chisme…¿ya para qué les cuento?
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