Qué buenos ensayos, también, aquéllos en los que no se ensaya; aquéllos en los que hay cabida para el encuentro humano. Tuvimos una riquísima charla el jueves por la noche, cuatro de los miembros fundadores, porque uno andaba (todavía anda) medio perdido.
Y entendí y comprendí y valoré, más todavía, a uno de mis compas teatromancios (de mis cuasi-amigos) por la manera en que se para frente al mundo y dice "ésta es mi historia y éste soy yo". Hubo lugar para el whisky, para el encuentro humano, cálido, libre, transparente, sin poses (pese a ser Yamil quien nos contaba su historia), sin falsas pretensiones, sin máscaras, sencillamente siendo lo que somos frente a los otros. Qué bienestar habernos topado, qué bien conocer a profundidad a los que comparten el escenario contigo, cuánto se aprende de esas noches... para la vida, para el teatro.
Será que estoy más sensible que de costumbre... será que hay crisis... será que me voy... que me mudo... que me cambio de modus vivendi de un día para otro... será que estoy aterrada y me es más fácil reconocerme en el otro... será que soy actriz y me duele, en estos días, hasta el aire que respiro... será que ya quiero, ya quiero que nos vean en escena con nuestro primer trabajo...
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada