martes 15 de diciembre de 2009

Chan cha cha chaaaaaa.

Pues contrapronóstico los másculos teatromancios se mueven un poco, al menos un poco. El domingo en ensayo extraordinario, Helmar el magnífico, pese a tener recién paridad mujer fue a realizar el milagro de poner a bailar a la compañía. Claro es que, claro, al  flamante director  se lo ocurren las cosas y luego ya será trabajo del resto resolverlas. Así ocurrió cuando, no sabiendo bien a bien cómo hacer que unos muebles desaparecieran de un lado y aparecieran del otro, conminé ingenuamente, a la Teatromancia para que danzando un cálido minuet realizara el milagro. Primero sucedió que Zohar puso, como es costumbre, el grito en el cielo y consiguió que un bailarín de escuela y harto talento sirviera de intermediario entre la tarea y los actores. Así fue como apareció Helmar el magnífico. Luego sucedió también que Emiliano hizo evidente mi ignorancia y por no sé qué estéticas e historiográficas razones, me conminó a reculear y en lugar de cálido minuet propuso un redondo rondó.

El caso es que el domingo fue día de danzas y contorsiones. Y si ustedes vieran que hermosos se veían los diestros actores de esta compañía haciendo giros y piruetas, por Dios que pedían estreno para mañana.

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