Semana de pausa dramática en Teatromancia. La chamba a tope y en la ciudad llueve sobre mojado. Eso sí, la expectativa del momento del estreno crece porque cada día es un día más cerca. Luego se suma el puente del día de los muertos, que se nos ha tornado en otro engendro folklórico que ya no es de aquí ni de allá y sí es al fin otro pretexto más pa la chaviza borracha que cada fin de semana cumple la tarea etílica de fugarse de esta realidad en el cauce de los líquidos fermentados de uva o de algún otra cosa. La gente se disfraza de alegría y eso no es tan trivial como lo anterior, y los niños del demoño asolan las veredas y los umbrales con labores pedigüeñas en búsqueda de glucosa o de dinero, porque ahora son emisarios de los papás en crisis que los mandan a pedir monedas o a amenazar a los hogares cristianos con huevos de despecho. Total, piedras somos y en el camino andamos: muchachonas guapas del ciberespacio (les hablo a las vivas y despiertas) ¿no me dan mi calaverita?
Necesidad
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A veces me preocupa dedicarle tan poco tiempo a la poesía. Siento que me
traiciono a mí mismo, que sucumbo al miedo y a la mediocridad. Cuando pasa
un tiem...
Hace 2 días

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