Nuestro Noé Fajardín anunció que este sábado procederíamos a ultimar el trazo del tercer acto. Albricias le dimos nosotros. El final se acerca ya… a su manera. A más de un año de que esta travesía comenzó, parece que el estrecho (no es metáfora de Iván) que hasta acá nos trajo da señales de existencia. No fueron fantasmagorías las que acosaban la mente de nuestro capitán de abordo. Sí era redonda la tierra. Sí hay lugar donde los océanos se unen. Yamil no es una quimera de mis ensueños. No moriremos de escorbuto, dijo el bruto. Bueno, sépanse, pues, que esto se hizo a fuego lento, pero al parecer va quedar bien cocido. La olla humea, los fiambres lucen bien despelucados y macerados, la volatería ya se peló, los rellenos (Etienne, Yamil y Montes) prometen seguro deleite. Casi todo a punto, quizá los aderezos, quizá la mantelería, quizá las estatuas de hielo y la banda machos y… fiestón, señores.
Juan
Juan

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