jueves 10 de septiembre de 2009

El otro muchachito nuestro

Creo que toda compañía debería tener su Emiliano: es el chico buena vibra del grupo, ovolacteoproctovegetariano (o una cosa parecida, el caso es que no come nada que haya tenido ojos cuando vivo), joven de andar liviano, de voz suave y queda, flacuchillo (pero bien formado, oh sí), de sonrisa franca y sincera.

Me encanta vibrar a este ser, siempre se le siente alegre y sereno, siempre ligero, siempre feliz. De buen talante; te regala a la menor provocación una linda sonrisa, cuando no carcajada, porque eso tiene, se sabe divertir y goza los ensayos (al menos eso parece) y se ríe sin tapujos cuando alguno de nosotros erramos, o bien, cuando nuestra interpretación le gusta le arrancamos la carcajada espontánea y aprobatoria del buen espectador.

Otra gran virtud es su atención en los “otros” cuando ensayamos, repite las líneas junto con el ejecutante y he de confesar que no pocas veces le salen mejor, mejor los matices, mejor los tonos, mejor las emociones y mejor las actitudes porque siempre está alerta, siempre a las vivas con lo que indica el director y cual si fuera su personaje, lo asimila y lo traduce en una repetición unísona con sus compañeros (sólo que él sí acatando las indicaciones, jaja). Además goza de la extraordinaria cualidad de ser músico (y hasta hace giras fronterizas con óperas y toda la cosa), así que posee un papel preponderante en la obra, nos la musicaliza y ¡en vivo!, “maestro” la organicidad del instante escénico a través de su flauta, ah, porque la toca y la toca muuuuuuuy bien.

Me gusta que le ha querido entrar a la Teatromancia sin reservas y sin condiciones, confiando en que algún día (Oh Alá) estrenará y anunciará sus prometidas jornadas y dará su función y mientras tanto, se divierte, aguarda paciente y sereno, lleno de luz, ¡porque eso es Emiliano!, un ser de luz y me gusta por eso, porque cuando se le abraza se siente algo bueno al hacerlo; sí, Emiliano es de esas personas que si abundaran, sin lugar a dudas, éste sería un mundo mejor. He dicho.

2 comentarios:

  1. No sé de qué Emiliano hablan, pero no pude dejar de sentirm halagado jajajaja.
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  2. ¡Que viva el muchachito ovolácteo! Ya ves, hijo, hay algo en ese nombre...
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