lunes 13 de julio de 2009

Por el segundo

En fin, que como todo el mundo sabe terminamos de trazar el segundo acto de "No hay burlas con el amor" y el sábado reanudamos los ensayos. Me debatí entre correr o leer y mejor hice en decidirme por lo segundo, pues además de que todos andábamos un poco desconcentrados, la lectura sirvió para que Yamil les diera a los actores los cambios que entre él y Juanito, y sin el permiso de Calderón, le hicieron al tercer acto.
El sábado, ni fue espectacular, ni pasó nada decisivo. Pero así es este negocio, hay días en los que se trabaja con inspiración divina y seductora, y hay días en los que sólo se trabaja. El sábado fue uno de estos. Es triste cuando se pasan unas buenas horas de ensayo sin hallazgo, pero no tiene remedio, algunas veces hay que hacer la talacha: repetir cien veces el mismo movimiento, o dedicar el tiempo a dar información a los actores. Todos queremos ir más rápido, y ese es precisamente el principal enemigo: el demonio de los resultados inmediatos garantizados o la devolución de su dinero. El truco ahora consiste en saber que no hay milagros, que el único milagro real es el hecho escénico y que para que ocurra millones de sacrificios tuvieron que haber pasado, millones de voluntades que, opuestas a la lógica, dejaron de recorrer mil y otros caminos más sensatos, para que la Teatromancia, en un lugar de la Del Valle, se ponga de acuerdo y traiga al mexicano domicilio una comedia escrita hace cuatrocientos y pico de años.
Es lindo esto ¿no? Ahora sólo espero que los actores sigan siendo tan buenos conmigo como lo han sido todo este tiempo, que no se desesperen porque nadie ha visto aún tierra firme, que no se amotinen, que no se empiecen a comer entre si por no tener otra cosa mejor que esperar.
El jueves será otro día.

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