En un rato más, iremos Yamil y yo a ver el estreno mundial de Julia Arnaut en Odisea Burbrujas. Mientras ocurre eso, relato al público conocedor los enredos de la Teatromancia durante esta semana. Ya todos saben que el primero y el segundo están puestos y bien puestos, y que mis angustias se centran ahora en el tercer acto. Los últimos dos ensayos se han tratado de eso, de leer y de darles a los actores los cambios que ha realizado el equipo de dramaturgia. Mientras tanto, el muchachito Omar trabaja en el libreto técnico que, aparentemente, le está quedando muy pro. Lo que me sorprende es que después de tantas horas de vuelo, lleguemos al tercer acto y yo me sienta como volviendo a empezar. Para esta jornada quiero hacer algo que cambie lo establecido por las dos anteriores, que proponga maneras distintas en el desenlace, pero, y ahí está el detalle, que no se divorcie del resto de la puesta en escena. Espero que me salga. Lo cierto es que, mientras tanto, me siento un tanto desorientado. Insisto, tomo el tercer acto en mis manos y tengo la sensación de estar iniciando una nueva obra. De alguna manera, supongo que eso es lo que hago. Mañana es día de teatromancia, y ya les contaré si pude concretar de alguna forma las ideas que hoy me quitan la calma, como dicen los boleros.
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