No sé qué escribir. El director afirma que este blog provocará que las multitudes se agolpen afuera de los teatros en donde nos presentemos, porque habrá generado una red tumultuosa de contactos y de lectores asiduos que, cuando al fin estrenemos, estarán ansiosos de vernos en escena. Yo digo que sólo debe escribirse cuando se tiene algo qué decir. Lo demás, es verborrea cibernética; palabras rellenando el mundo de más contenidos fugaces. ¿En serio alguien está atento a todo esto además de Yamil e Iván? El teatro tiene sus altibajos como todo proceso creativo y ahora estamos en una suerte de pausa dramática. Las vacaciones acentuaron el bache y los ensayos apenas empiezan a regularizarse. La actividad ha sido menos intensa y entramos en la etapa decisiva de intentar que la recta final de nuestro proceso de montaje tenga los arrestos suficientes para no naufragar. ¿Llegaremos a puerto?
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