En mis múltiples exploraciones filológicas he encontrado verdaderos tesoros de nuestra lengua. Hoy compartiré uno de mis favoritos: un pequeño fragmento de un manuscrito del Siglo de Oro por el cual, a pesar de voces contrarias que lo desmerecen como original, yo pongo la mano al fuego por su autenticidad. Va pues el fragmento recién recuperado de “El ingenioso hidalgo don Juanito, el Manchado”. Abajo notas para la mejor comprensión del mismo.
En un lugar Del Valle de cuyo nombre no quiero acordarme, pero llamado como un pío benefactor, se encontraba caminando por un polvoriento camino un hidalgo caballero. Un hidalgo de gotera (por vivir en La Villa y ser desconocido fuera de ella) que vestía con elegante camiseta pirata, que compró a los salvajes caribes, en vez de jubón. Usaba zapatillas deportivas, que los profanos llaman tenis, sin calzas, pero si con elegantes calcetines azules, como un nativo de la capital vacacionando en el puerto de la bahía de Santa Lucía (Acapulco, dirán los criollos). Sus ajustados pantalones de pana, sin cuchilladas, dejaban ver esas carnes abultadas que hacían desfallecer a las mozas del pueblo. Su mirada límpida recorre el horizonte, su cabellera como de camelote de aguas permanece impasible. Tal vez por esa cabellera legendaria le apodaban en la corte “Caballero de Chinchillas”.
El hidalgo caballero, don Juan, camina con donaire, se dirige a la posada de don Etienne de la Cruz, noble caballero de rancio queso (su abolengo todavía estaba bueno... en esos tiempos), quien dirigirá el tono de los versos del hidalgo amigo de Tirso y de Lope.
Este don Etienne hacía vida marital con doña Liliana Paredes; (de las Paredes que no oyen, pero como escandalizan) reconocida por su belleza y contrastante personalidad, fiera como la del gran Moro. Ambos habían adoptado hacia años a un pequeño enfermizo, a quien llamaron “Yamil de Jesús”, a pesar de que la Santa Inquisición pudiera haberlos quemado en leña verde por usar un nombre tan fuera del cristianismo. El pequeño Yamil de Jesús sufría muchos males. Todos los galenos que lo habían tratado no habían podido curarlo de sus achaques, a pesar de haberlo sometido a rutinarias sangrías, a extenuantes purgas y a olorosos cataplasmas.
Al llegar a la posada y mientras esperaba a don Etienne, don Juan pidió beber un poco de vino; pues como era muy virtuoso (salvo por horribles gustos que adquirió en su viaje a Sodoma, durante las cruzadas) sólo bebía por sed. Al fondo del salón hundido en el hedor del serrano jamón, vio a una hermosa gitana que le quitó el aliento. Su nombre, por no ser conversa, era Zohar. Los pingües muslos de la infiel hicieron ruborizar a don Juan. Ni siquiera los vastos encantos de la amiga de Zohar, Julia “la bailaora”, hicieron mella en la recién nacida devoción de don Juan; quien desde ese momento profesaría por siempre un total sometimiento al maravilloso “esplendor” que emanaba la mujer nómada (...) (Zohar, en lengua de los judíos, significa “libro del esplendor”)
Glosario.
Calzas. Prenda de vestir que, según los tiempos, cubría ciñéndolos, el muslo y la pierna o bien, en forma holgada, sólo el muslo o la mayor parte de él.
Camelote 1. (Del fr. ant. camelot, var. dialect. de chamelot, y este del fr. ant. chamel, camello, porque se hacía con pelos de camello).
1. m. Tejido fuerte e impermeable, generalmente de lana.
~ de aguas.
1. m. El prensado y lustroso.
Caribe. 1. adj. Se dice del individuo de un pueblo que en otro tiempo dominó una parte de las Antillas y se extendió por el norte de América del Sur. U. t. c. s.
2. adj. Perteneciente o relativo a este pueblo.
Cataplasma. (Del lat. cataplasma, y este del gr. κατάπλασμα).
1. f. Tópico de consistencia blanda, que se aplica para varios efectos medicinales, y más particularmente el que es calmante o emoliente.
Cuchilladas. Aberturas que se hacían en los vestidos para que por ellas se viese otra tela de distinto color u otra prenda lujosa.
Hidalgo, ga. (De fidalgo).
1. adj. Perteneciente o relativo a un hidalgo.
2. adj. Dicho de una persona: De ánimo generoso y noble.
3. adj. Perteneciente o relativo a esta persona.
4. m. y f. Persona que por su sangre es de una clase noble y distinguida.
Hidalgo de gotera. 1. m. El que únicamente en un pueblo gozaba de los privilegios de su hidalguía, de tal manera que los perdía al mudar su domicilio.
Jubón. (Del aum. de juba).
1. m. Vestidura que cubría desde los hombros hasta la cintura, ceñida y ajustada al cuerpo.
Límpido, da. (Del lat. limpĭdus).
1. adj. poét. Limpio, terso, puro, sin mancha.
Pío, a. (Del lat. pius).
1. adj. Devoto, inclinado a la piedad, dado al culto de la religión y a las cosas pertenecientes al servicio de Dios y de los santos.
2. adj. Benigno, blando, misericordioso, compasivo.
Rancio, cia. (Del lat. rancĭdus).
1. adj. Se dice del vino y de los comestibles grasientos que con el tiempo adquieren sabor y olor más fuertes, mejorándose o echándose a perder.
2. adj. Se dice de las cosas antiguas y de las personas apegadas a ellas. Rancia estirpe. Filósofo rancio.
En un lugar Del Valle de cuyo nombre no quiero acordarme, pero llamado como un pío benefactor, se encontraba caminando por un polvoriento camino un hidalgo caballero. Un hidalgo de gotera (por vivir en La Villa y ser desconocido fuera de ella) que vestía con elegante camiseta pirata, que compró a los salvajes caribes, en vez de jubón. Usaba zapatillas deportivas, que los profanos llaman tenis, sin calzas, pero si con elegantes calcetines azules, como un nativo de la capital vacacionando en el puerto de la bahía de Santa Lucía (Acapulco, dirán los criollos). Sus ajustados pantalones de pana, sin cuchilladas, dejaban ver esas carnes abultadas que hacían desfallecer a las mozas del pueblo. Su mirada límpida recorre el horizonte, su cabellera como de camelote de aguas permanece impasible. Tal vez por esa cabellera legendaria le apodaban en la corte “Caballero de Chinchillas”.
El hidalgo caballero, don Juan, camina con donaire, se dirige a la posada de don Etienne de la Cruz, noble caballero de rancio queso (su abolengo todavía estaba bueno... en esos tiempos), quien dirigirá el tono de los versos del hidalgo amigo de Tirso y de Lope.
Este don Etienne hacía vida marital con doña Liliana Paredes; (de las Paredes que no oyen, pero como escandalizan) reconocida por su belleza y contrastante personalidad, fiera como la del gran Moro. Ambos habían adoptado hacia años a un pequeño enfermizo, a quien llamaron “Yamil de Jesús”, a pesar de que la Santa Inquisición pudiera haberlos quemado en leña verde por usar un nombre tan fuera del cristianismo. El pequeño Yamil de Jesús sufría muchos males. Todos los galenos que lo habían tratado no habían podido curarlo de sus achaques, a pesar de haberlo sometido a rutinarias sangrías, a extenuantes purgas y a olorosos cataplasmas.
Al llegar a la posada y mientras esperaba a don Etienne, don Juan pidió beber un poco de vino; pues como era muy virtuoso (salvo por horribles gustos que adquirió en su viaje a Sodoma, durante las cruzadas) sólo bebía por sed. Al fondo del salón hundido en el hedor del serrano jamón, vio a una hermosa gitana que le quitó el aliento. Su nombre, por no ser conversa, era Zohar. Los pingües muslos de la infiel hicieron ruborizar a don Juan. Ni siquiera los vastos encantos de la amiga de Zohar, Julia “la bailaora”, hicieron mella en la recién nacida devoción de don Juan; quien desde ese momento profesaría por siempre un total sometimiento al maravilloso “esplendor” que emanaba la mujer nómada (...) (Zohar, en lengua de los judíos, significa “libro del esplendor”)
Glosario.
Calzas. Prenda de vestir que, según los tiempos, cubría ciñéndolos, el muslo y la pierna o bien, en forma holgada, sólo el muslo o la mayor parte de él.
Camelote 1. (Del fr. ant. camelot, var. dialect. de chamelot, y este del fr. ant. chamel, camello, porque se hacía con pelos de camello).
1. m. Tejido fuerte e impermeable, generalmente de lana.
~ de aguas.
1. m. El prensado y lustroso.
Caribe. 1. adj. Se dice del individuo de un pueblo que en otro tiempo dominó una parte de las Antillas y se extendió por el norte de América del Sur. U. t. c. s.
2. adj. Perteneciente o relativo a este pueblo.
Cataplasma. (Del lat. cataplasma, y este del gr. κατάπλασμα).
1. f. Tópico de consistencia blanda, que se aplica para varios efectos medicinales, y más particularmente el que es calmante o emoliente.
Cuchilladas. Aberturas que se hacían en los vestidos para que por ellas se viese otra tela de distinto color u otra prenda lujosa.
Hidalgo, ga. (De fidalgo).
1. adj. Perteneciente o relativo a un hidalgo.
2. adj. Dicho de una persona: De ánimo generoso y noble.
3. adj. Perteneciente o relativo a esta persona.
4. m. y f. Persona que por su sangre es de una clase noble y distinguida.
Hidalgo de gotera. 1. m. El que únicamente en un pueblo gozaba de los privilegios de su hidalguía, de tal manera que los perdía al mudar su domicilio.
Jubón. (Del aum. de juba).
1. m. Vestidura que cubría desde los hombros hasta la cintura, ceñida y ajustada al cuerpo.
Límpido, da. (Del lat. limpĭdus).
1. adj. poét. Limpio, terso, puro, sin mancha.
Pío, a. (Del lat. pius).
1. adj. Devoto, inclinado a la piedad, dado al culto de la religión y a las cosas pertenecientes al servicio de Dios y de los santos.
2. adj. Benigno, blando, misericordioso, compasivo.
Rancio, cia. (Del lat. rancĭdus).
1. adj. Se dice del vino y de los comestibles grasientos que con el tiempo adquieren sabor y olor más fuertes, mejorándose o echándose a perder.
2. adj. Se dice de las cosas antiguas y de las personas apegadas a ellas. Rancia estirpe. Filósofo rancio.
4 comentarios: