jueves 16 de julio de 2009

Desde acá...

Qué distinto es ser hombre en la noche del campo. Alzo la mirada y leo: es perfectamente legible el mensaje que escriben las estrellas en el libro del cielo. No puedo contarles qué dice. Para cada uno es distinto. En fin, hay quien todavía cree que sigue perdido, pero yo encontré el paraíso en Oaxaca convertido en mercado: huele a chiles secos, sabe a espuma de cacao con leche en un tazón hirviente, tiene cara de mujer indígena sazonando la pobreza diaria con alegría diaria, tiene el color de las frutas recién abiertas, de los chapulines tostados, de las pilas de carne seca y salada. Desde aquí escribo. Dos semanas sin ver a los teatromancios. Tendré que ponerme al corriente después de esta larga pausa. Eso sí, regresaré con los ojos llenos de vida latente que espero poder regar por donde mire. Hasta entonces…

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada