Las obras de los siglos de oro son frutas de pulpa carnosa y de intenso sabor, pero se pelan lento y aún más lento se saborean; quien se las quiere comer de golpe corre el peligro de escaldarse con ellas o de empacharse. A su jugo, nutritivo y de gusto indeleble, uno debe aprender a paladearlo con paciencia, con ritmo y con la justa sed: bebido de menos puede sólo aturdir sin saciar, resultar insípido o avinagrado; bebido de más puede embriagar sin deleitar, resultar empalagoso o demasiado astringente. Ingerido en las proporciones correctas y en las ocasiones propicias, es manjar sin tacha.
Vamos, que a estas criaturas verbales les viene al dedillo lo de (nunca morirás del todo Mario) “una mujer desnuda y en lo oscuro es un enigma y siempre es una fiesta descifrarlo”. Fiesta para quien sepa ver en la oscuridad a la mujer desnuda, para quien no se espante o se haga el ciego ante su belleza franca, para quien no arrecule ante el enigma por pura falta de condición y de experiencia y por puro miedo de adquirirlas (no vaya a ser que me guste). Fiesta para quien esté dispuesto a entregarse a los misterios de lo que se da sin regalarse del todo, de lo que se insinúa sin revelarse por completo, de lo que sabe volar con raíces en tierra. ¿Saben de qué hablo, verdad? Los que no, creo que Iván da asesorías gratuitas. Las que no, mis servicios no son caros si me agarran de buenas…
No lo duden, “una mujer desnuda es una vocación para las manos”. Nosotros les estamos preparando a la mujer desnuda para ofrecérsela en las mejores y más seductoras condiciones, ¿ustedes ya están entibiándose las manos para templar la vocación de su tacto? Si es así, qué dulces serán las caricias...
Vamos, que a estas criaturas verbales les viene al dedillo lo de (nunca morirás del todo Mario) “una mujer desnuda y en lo oscuro es un enigma y siempre es una fiesta descifrarlo”. Fiesta para quien sepa ver en la oscuridad a la mujer desnuda, para quien no se espante o se haga el ciego ante su belleza franca, para quien no arrecule ante el enigma por pura falta de condición y de experiencia y por puro miedo de adquirirlas (no vaya a ser que me guste). Fiesta para quien esté dispuesto a entregarse a los misterios de lo que se da sin regalarse del todo, de lo que se insinúa sin revelarse por completo, de lo que sabe volar con raíces en tierra. ¿Saben de qué hablo, verdad? Los que no, creo que Iván da asesorías gratuitas. Las que no, mis servicios no son caros si me agarran de buenas…
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