El bufón Don Juan Calabazas, Calabacillas
1637-39
Museo del Prado, Madrid
No decimos nada nuevo cuando aseguramos que el público en la época de Calderón era un público acostumbrado a un tipo de estímulos distintos a los que el público contemporáneo espera. Por otro lado, (quizá tenga que ver con que todos los integrantes estables de Teatromancia estamos un poco torcidos hacia la docencia y ya sabemos aquello que les pasa a los árboles cuando crecen torcidos) nos hemos propuesto la búsqueda de audiencias jóvenes, que puedan aprovechar nuestras "Burlas con el Amor" para brincar en el turbio y placentero estanque del consumo de clásicos. El caso es que hubo que dedicarle varias sesiones al carnicero oficio de recortar la obra, y aunque Alfredo Michel le dijo en conversación privada a Yamil que no había manera de mutilar nuestro texto si no era con falanges completas (léase cuartetas), creo que el trío de cirujanos lo hicimos de manera tan irresponsable como efectiva. El criterio fue poco académico, muy sensorial; partiendo del adagio que dice que no hay que hacerle a otros escuchar lo que no quiero que me hagan escuchar a mí, nos quedamos con aquello que nos parecía esencial para contar la historia, y para mantener un estilo que pudiera hacer sentir al nuevo auditorio, el placer que producía el lenguaje barroco en los oídos que abarrotaban los corrales de comedias. Ni tanto que queme al santo (será San Pedro, en este caso) ni tanto que no lo luzca. Confiamos en que terminó siendo eficiente el texto que tenemos ahora entre las manos.
Nuestro siguiente problema, sigue siendo de reparto. Seguimos en la cacería de un viejo, que quiera ser padre de unas muchachas muy enamoradas, y de una dama joven y guapetona para servir de hermana de Zohar y llevarse todos los aplausos de la obra. Pero de eso ya les contaré en otra emisión más de Notas del director por... Radio Teatromancia, en el teatromancia.com de Amplitud (Mental) Modulada.
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