domingo 7 de febrero de 2010

Maquillaje, por favor

Empezó una tarde lluviosa en que yo llegaba a mi ensayo en un sospechoso salón-sala de la Del Valle. Me recibieron varios individuos que comentaban la necesidad de conseguir un preciado preparado llamado base. Aparentemente, sería necesario cubrirnos con él el rostro para cumplir la misión. Subimos a un automóvil que no describiré aquí por cuestiones de seguridad, y zarpamos a afamada tienda de estos enseres en la Colonia Roma. Al llegar, bajé yo del auto en tanto que los demás consideraban aparcarlo en un lugar más lejano y menos sospechoso. El chico que atendía me recibió amablemente, me sentó frente al espejo, y prendió esa luz que me cegó al principio. Poco a poco me di cuenta de que no me interrogaría: simplemente iluminaba mi imagen en el espejo para probarme la "base alabastro", acertando a la primera mi color que, ya ha sido dicho en numerosas ocasiones, parece adquirido asoleándome en una funeraria (Iván dixit). Tras contemplarme prolongadamente, asalté los aparadores comprando lápiz, polvo translúcido, quesitos (para maquillar, no venden botanas) y demás. Mientras tanto, Montes comía vorazmente pasas cubiertas de chocolate, Iván cotizaba bigotes para Montes y Juan admiraba su cabellera en el espejo iluminado. Esa noche, no ocurrió mucho más.
Días más tarde... ayer para ser claros, se nos pidió en el Teatro Santa Fé que ensayásemos con todo lo que estuviera terminado de escenografía, vestuario (Betty aún arreglará mi traje de guerrero interestelar... aunque Juan Carlos diga que es de pañal espacial), y maquillaje. ¡Oh, deleite negado a los que no pisan así el escenario! Mirarse al espejo y salir a lucir tu personaje como se debe ver, como debe hablar, como debe moverse. ¡Gracias, Thalía y Melpómene, por este placer! Desde luego que los ensayos técnicos son aburridos, ¡pero cuánto mejores son cuando uno prueba así tantas cosas! ¡Cuando siente la luz sobre su rostro afilado con lápiz de doble color!
Sólo hacen falta ya para que yo cumpla mi parte en esta misión, dos elementos. Habré de buscarlos, pero sería de utilidad tu ayuda. Debemos conseguirme unos pantalones de montar grises o negros y unas botas de montar negras. Corre la voz entre tus informantes. Por lo demás... he de actuar como si nada hubiese ocurrido.

sábado 6 de febrero de 2010

El mundo es un teatro...

Ensayos en el teatro. Qué magia se despierta en cuanto los pies tocan la escena. Moverse entre los claroscuros de las piernas (de las mujeres y de los teatros) es un placer inigualable. Escuchar los alcances de la voz, los ecos, las resonancias. Adentrarse en la misteriosa dinámica de los universos acústicos. Entrar a camerinos, aunque sea para espiar a los otros o para una breve parada en los sanitarios. Y aunque huelan a reminiscencia medieval, qué estimulante. Mirar desde las sombras a los compañeros aspirar a su personaje, escuchar descender desde las butacas los apuntes del director y sus rectificaciones de trazo o de intenciones, desenvolver el cuerpo de su acostumbrada contención por ensayar en espacios pequeños, dejarlo que respire más libremente al aire del escenario amplio, dejar fluir los brazos, al andar, la apostura, un poco jorobada en mi caso. En fin, ensayamos en el teatro de nuestro próximo estreno y, como siempre, la sensación es de un raro entusiasmo, de una sobrecogedora energía que va de pies a cabeza, de sangre a piel. Uno se siente vivo de un modo muy singular y las esperas entre escena y escena son, como Borges decía de la música, una misteriosa forma de tiempo. ¿No se les antoja, respetable? ¿No habría que darles la razón a los que afirmaron que el mundo es un teatro de comedias? ¿Cómo va la suya?

viernes 5 de febrero de 2010

Otro atisbo al dispositivo escénico

También conocido entre la prole como "la mamparota que nos hizo Oswaldo", el dispositivo escénico abstracto-simbólico con sabor a viejo (parodójicamente decorado con la pintura azul cobalto de última generación) está casi termina. Aunque sufrió su primer lesión al perder una pata durante la pintada, ahora se yergue majestuosa sobre sus rueditas. Aquí algunas imágenes.































Es muy posible que por ahora nuestros fans no le encuentren forma, pero ya en escena verán que bien se comporta.
Aprovechando: ¿alguien tiene o sabe quién tiene pantalones de montar grises? Para hombre, talla 34, 36. Es que temo mucho que Juan y Yamil salgan en chones y os aseguro que podría afectar mucho la recepción de la obra. Y no creo que para bien. Si alguien tiene por favor avísenos por este medio. O botas de montar talla siete y medio o ocho, porque están patones. Saludos y nos vemos en el estreno.

jueves 4 de febrero de 2010

Boletín de Prensa

Amigos y fanseseseses, por favor ayúdenos a distribuir nuestro boletín entre sus conocencias:


La compañía de teatro Teatromancia (www.teatromancia.com) con sede en la Ciudad de México estrena su primera puesta en escena:
“No hay burlas con el amor”
Autor: Pedro Calderón de la Barca (1600 –1681)
Dirección Escénica: Etienne Fajardo
Actúan: Alejandro Montes, , Yamil Narchi, Julia Arnaut, Juan Carlos Estrada, Zohar Salgado, Ivan Herrera, Liliana Paredes, Omar Esquinca y Emiliano Pérez Riveroll,
Música en Vivo: Emiliano Pérez Riveroll

Funciones:
                Sábados 20 y 27 de febrero  y sábados 6 y 13 de marzo
                Horario:  19:00 hrs
Teatro Santa Fé del Instituto Mexicano del Seguro Social
Camino Real a Toluca esq. Roque Velasco
en la Unidad Habitacional Santa Fe
*Acceso especial para silla de Ruedas y Valet Parking

Sinopsis:
Don Juan, se  ha enamorado perdidamente de Doña Leonor, pero no puede casarse con ella porque es la más pequeña de las dos hijas de Don Pedro.  La hija mayor es Doña Beatriz, una joven presuntuosa y pagada de sí que por estar interesada en los libros y en su belleza desprecia a todo aquel que se le acerca. Don Juan pide ayuda a Don Alonso, su gran amigo, y asistidos por los criados Inés y Moscatel, se involucran en una serie de enredos de los que todos aprenden que al Amor no se le puede engañar.
La puesta en escena:
Teatromancia ha buscado con este montaje dirigirse a un público sin pretensiones y lograr que éste se divierta.  La formación profesional de muchos de los miembros de la compañía (profesores de preparatoria), ha ayudado a comprender la importancia de mantener la frescura del texto clásico para acercarla al público contemporáneo. Se diseñó una producción rica en colores y texturas, que recordara un tiempo ya pasado, en el que los códigos de honor y respeto eran distintos, y que al mismo tiempo no pudiera  situarse en una época precisa, permitiendo, así, que el espectador viaje en su memoria al momento histórico que más lógico le parezca. La puesta en escena “No hay burlas con el amor” es rica en convenciones escénicas, colores y texturas, que resignifican constantemente el espacio, para satisfacer las necesidades intelectuales de espectadores más expertos.

Contacto:
Etienne Fajardo
www.teatromancia.com