domingo 14 de febrero de 2010

No hay burlas con el amor

HOY GRAN GRAN GRAN ESTRENO......
El 20 de febrero 

No hay burlas con el amor

de Pedro Calderón de la Barca
Dirección Escénica: Etienne Fajardo



Actúan:
Alejandro Montes, Yamil Narchi, Julia Arnaut, Juan Carlos Estrada, Zohar Salgado, Ivan Herrera, Liliana Paredes, Omar Esquinca y Emiliano Pérez Riveroll,

Música en Vivo: Emiliano Pérez Riveroll




Funciones:
Sábados 20 y 27 de febrero y sábados 6 y 13 de marzo a las 19:00 hrs.


Teatro Santa Fe del Instituto Mexicano del Seguro Social
Camino Real a Toluca esq. Roque Velasco
en la Unidad Habitacional Santa Fe
http://www.facebook.com/#!/event.php?eid=303503475776


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martes 9 de febrero de 2010

El ojo de la flaca

Para dar fe y legalidad de que nuestra obra ya parece  más teatro y menos cata de vinos en la casa de Yamil, la célebre fotógrafa Francia Dives acudió al ensayo pasado para tomar muestra de nuestras cautivadoras imágenes. Los dejo con el resuelto resultado...

domingo 7 de febrero de 2010

Maquillaje, por favor

Empezó una tarde lluviosa en que yo llegaba a mi ensayo en un sospechoso salón-sala de la Del Valle. Me recibieron varios individuos que comentaban la necesidad de conseguir un preciado preparado llamado base. Aparentemente, sería necesario cubrirnos con él el rostro para cumplir la misión. Subimos a un automóvil que no describiré aquí por cuestiones de seguridad, y zarpamos a afamada tienda de estos enseres en la Colonia Roma. Al llegar, bajé yo del auto en tanto que los demás consideraban aparcarlo en un lugar más lejano y menos sospechoso. El chico que atendía me recibió amablemente, me sentó frente al espejo, y prendió esa luz que me cegó al principio. Poco a poco me di cuenta de que no me interrogaría: simplemente iluminaba mi imagen en el espejo para probarme la "base alabastro", acertando a la primera mi color que, ya ha sido dicho en numerosas ocasiones, parece adquirido asoleándome en una funeraria (Iván dixit). Tras contemplarme prolongadamente, asalté los aparadores comprando lápiz, polvo translúcido, quesitos (para maquillar, no venden botanas) y demás. Mientras tanto, Montes comía vorazmente pasas cubiertas de chocolate, Iván cotizaba bigotes para Montes y Juan admiraba su cabellera en el espejo iluminado. Esa noche, no ocurrió mucho más.
Días más tarde... ayer para ser claros, se nos pidió en el Teatro Santa Fé que ensayásemos con todo lo que estuviera terminado de escenografía, vestuario (Betty aún arreglará mi traje de guerrero interestelar... aunque Juan Carlos diga que es de pañal espacial), y maquillaje. ¡Oh, deleite negado a los que no pisan así el escenario! Mirarse al espejo y salir a lucir tu personaje como se debe ver, como debe hablar, como debe moverse. ¡Gracias, Thalía y Melpómene, por este placer! Desde luego que los ensayos técnicos son aburridos, ¡pero cuánto mejores son cuando uno prueba así tantas cosas! ¡Cuando siente la luz sobre su rostro afilado con lápiz de doble color!
Sólo hacen falta ya para que yo cumpla mi parte en esta misión, dos elementos. Habré de buscarlos, pero sería de utilidad tu ayuda. Debemos conseguirme unos pantalones de montar grises o negros y unas botas de montar negras. Corre la voz entre tus informantes. Por lo demás... he de actuar como si nada hubiese ocurrido.

sábado 6 de febrero de 2010

El mundo es un teatro...

Ensayos en el teatro. Qué magia se despierta en cuanto los pies tocan la escena. Moverse entre los claroscuros de las piernas (de las mujeres y de los teatros) es un placer inigualable. Escuchar los alcances de la voz, los ecos, las resonancias. Adentrarse en la misteriosa dinámica de los universos acústicos. Entrar a camerinos, aunque sea para espiar a los otros o para una breve parada en los sanitarios. Y aunque huelan a reminiscencia medieval, qué estimulante. Mirar desde las sombras a los compañeros aspirar a su personaje, escuchar descender desde las butacas los apuntes del director y sus rectificaciones de trazo o de intenciones, desenvolver el cuerpo de su acostumbrada contención por ensayar en espacios pequeños, dejarlo que respire más libremente al aire del escenario amplio, dejar fluir los brazos, al andar, la apostura, un poco jorobada en mi caso. En fin, ensayamos en el teatro de nuestro próximo estreno y, como siempre, la sensación es de un raro entusiasmo, de una sobrecogedora energía que va de pies a cabeza, de sangre a piel. Uno se siente vivo de un modo muy singular y las esperas entre escena y escena son, como Borges decía de la música, una misteriosa forma de tiempo. ¿No se les antoja, respetable? ¿No habría que darles la razón a los que afirmaron que el mundo es un teatro de comedias? ¿Cómo va la suya?